Por Benjamin Castro

La iniciativa enviada por Felipe Calderón al congreso hace un par de semanas no debería llamarse la “Ley Lozano”, porque  el ex secretario de trabajo y ahora senador, Javier  Lozano es un personaje completamente menor e inocuo dentro de los engranes del poder global que es el que ha venido imponiendo este tipo de “reformas” a las naciones de todo el mundo.

En este momento podemos ver como es que se busca imponer reformas similares a naciones como España, Grecia, Inglaterra, Italia etc.,  y el año pasado vimos como el gobierno de Nicolas Sarkozy, trató de imponerla en Francia.
Allá la llamaron  “Ley del Primer Empleo” , a toda la estrategia para el pago por horas,  o los “contratos a prueba”  que contiene aquí la llama Ley Lozano.   En España el énfasis del gobierno fascista de Mariano Rajoy , es el aumentar la edad de jubilación y reducir las pensiones, además de “facilitar los despidos”, de los trabajadores, especialmente los jóvenes que se van integrando al mercado de trabajo. Podríamos decir que todas estas reformas están dirigidas a los millones de jóvenes que actualmente están desempleados en el mundo.
Se sabe que estos, en su desesperación, aceptarían trabajar en condiciones en que los grandes sindicatos, los que ha ganado sus derechos a lo largo del último siglo, esos no aceptarán esas reformas.
De cualquiera manera es necesario entender que lo que ha construido el diseño de estas reformas laborales es la lógica financiera, pero una lógica financiera que busca adoptar las relaciones laborales a las condiciones de la depresión económica. Se trata de buscar, a toda costa, la “reducción de costos”, dentro de las empresas para que estas puedan destinar una porción mayor de sus exiguos ingresos a los llamados “costos financieros”.
El parásito financiero es el que diseña las reformas laborales en todo el mundo. El mejor ejemplo es, otra vez, Europa. Ahí la llamada “Troika”, integrada por el FMI, el Banco Central Europeo (BCE) y la Unión Europea (UE), negocian rescates financieros con los países y a cambio exigen un paquete que incluye esas reformas laborales. El objetivo es “bajar costos”, para que las naciones puedan cubrir, supuestamente, sus obligaciones financieras.  (Continuará)

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