Por Maria Luisa Gomez

Además de las organizaciones sindicales aglutinadas en la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), que ha unido fuerzas con los sindicatos vinculados al PRI dentro del Congreso del Trabajo, dirigentes de la izquierda y hasta ideólogos de ésta,  sostienen que sólo el sector obrero del PRI podrá detener la reforma laboral propuesta por Felipe Calderón o al menos sus partes mas ominosas.
Esta semana se espera la votación definitiva de la iniciativa calderonista en la cámara de diputados y ya ahí, el diputado Manlio Fabio Beltrones aclaro que,  que según la reciente Reforma Política las “iniciativas preferenciales”, enviadas por el ejecutivo para cada inicio de periodo de sesiones  no pueden modificar la constitución, por lo tanto el articulo 123 Constitucional no podrán alterarse y, por lo tanto, queda protegido el derecho a huelga , los salarios caídos y los contratos colectivos.
Sin embargo, existen otros aspectos de la “ley Lozano”  —que es como se le llama a la iniciativa de Calderón– , que vulneran otros derechos obreros y ahí es donde el diputado petista, Adolfo Oribe, espera que los diputados priiistas “que representan a los obreros y a las clases populares”, intervengan para detener esas reformas. Según explico Oribe, “el PRI no es monolítico” y aunque hay un sector neoliberal dentro de la diputación, también hay otra corriente que dio una “alta votación” al PRI en las ultimas elecciones y hará valer su peso político.  Por otra parte, Víctor Flores Olea, no de los intelectuales que es considerado un ideólogo de la izquierda, escribió un articulo en el diario La Jornada explicando que la Ley Federal del Trabajo es , para “el poderosos sector laboral” del PRI, “la matriz de su existencia misma , de su ser…”.
Por lo tanto, dice Flores Olea, ese sector sindical priista, “a pesar de haber estado sometido inmemorablemente a los controles políticos del partido”, en una situación,  “extrema como la actual podría dar señales de vida con una iniciativa de rechazo” para la ley calderonista. Diputados priistas como David Pechyna ha manifestado que uno de los aspectos que mas he generado oposición dentro de los sindicatos,  a la ley caldernista,  es precisamente el  que se refiere al “outsourcing”,  puesto que el texto de la iniciativa enviada por el gobierno solo le señala a las empresas que se constituyen para esos fines que  “cuente con los elementos propios suficientes para cumplir con las obligaciones  que deriven de las relaciones con sus trabajadores”.  Para los sindicatos esa formulación es ambigua y , por lo mismo; están exigiendo que esas empresas debe estar obligadas claramente a cumplir con los “derechos laborales “ que marca la ley y otorgar “la seguridad social” que esta exige.
Por lo tanto, la diputación priista se propone “regular” a las empresa mediante una ley especifica y someterlas a las mismas condiciones en que esta las demás empresas de acuerdo a la Ley Federal del Trabajo.  Así tendrá que ser, puesto que con una “iniciativa preferencial” como la que envío Calderón no se puede modificar la constitución como para derogar esos derechos laborales contenidos en ellos.   La diputación priista busca mantener la misma postura respecto a las demás propuestas de la iniciativa de Calderón. Por ejemplo, en el caso de los jóvenes a los que se les entreguen “contratos temporales”, por 2, tres o 6 meses, se busca establecer en la ley que esos contratos van “generando antigüedad” y que no solo deben cubrir las prestaciones que otorga la LFT.
Esto debido a que, la propuesta calderonista busca otorgar prestaciones pero sin que el patrón reconozca la antigüedad del trabajador, para poder despedirlo, sin trámites,  al final del contrato temporal. De hecho, la iniciativa calderonista incluye la propuesta de que el despido se ha hecho por “correo certificado “ o incluso “por correo electrónico”, cosa que irritó mucho a los diputados que provienen del sindicalismo y no sólo a los de los partidos de izquierda.

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