Por Maria Luisa Gomez

Detrás de los preparativos que hace España para firmar la entrega de su soberanía nacional a la Unión Europea, a cambio de dizque rescate, la amenaza de que el país se divida en pedazos se está convirtiendo en una realidad posible.

Ambrose Evans-Pritchard, vocero de la City de Londres, habla de la crisis entre España y Cataluña. El gobierno catalán ya le pidió a Bruselas consejo sobre la legalidad de que se separe de España, y solicitó las condiciones para ser miembro de la Unión Europea como Estado independiente. El ministro del Relaciones Exteriores, José Manuel García, emitió una declaración que enfatiza que la secesión es ilegal y mortal.

Mientras que el líder catalán Arturo Mas, admite incluso que está jugando un juego de alto riesgo, Evans-Pritchard dijo que la situación puede salirse de control. Informa sobre una entrevista que dio el Coronel Francisco Alamán Castro, un oficial activo de las fuerzas armadas, a quien cita diciendo, “¿Independencia para Cataluña? ¡Sobre mi cadáver! España no es Yugoslavia o Bélgica. Aunque el león duerma, no lo provoques, porque mostrará la ferocidad que ha demostrado por siglos”.

Evans-Pritchard también cita al ex Jefe del Estado Mayor del Ejército, teniente general Pedro Pitarch, quien dijo que las palabras del coronel reflejan un pensamiento que tiene raíces muy profundas en muchas partes de las fuerzas armadas. También atacó al gobierno al señalar, “¿Estamos en presencia de un estado fallido?”

Informes sobre las declaraciones del Coronel Alamán Castro, están por toda la Internet, incluyendo en blogs de habla inglesa. El hizo esos comentarios como respuesta al hecho de que el pequeño pueblo de Sant Pere de Torelló se declaró territorio catalán libre. El oficial pidió que el alcalde del pueblo Jordi Fàbrega, fuese arrestado por el delito de traición. Esta entrevista se la dio a Alerta Digital, y la citó el periódico La Vanguardia. El criticó el modelo de descentralización que actualmente gobierna España y dijo que las tensiones son similares a las que existían en 1936 (cuando estalló la Guerra Civil Española), sólo que no hay sangre.

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