Por Benjamín Castro.

Reducir a los trabajadores su salario, aumentar sus horas de trabajo y la intensidad con que trabaja, mientras al mismo tiempo se les despojan del derecho de huelga y de sus prestaciones básicas como la pensión, servicios médicos etc. es una técnica nazi. Eso fue lo que Adolfo Hitler y su pandilla hicieron inmediatamente después de la toma del poder en 1933.

Ese proceso de despojo de los derechos del trabajador condujo, gradualmente, a los campos de concentración en donde el trabajador no tenía derecho ni siquiera a los alimentos necesarios. Los jefes nazis decidieron que era mas redituable alimentar con menos de las calorías necesarias a los trabajadores, es decir, si consumían 2500 calorías en su jornada de 12 horas de trabajo, entonces había que proporcionarles solo 1500 calorías en la forma de alimentos baratos. La política de “reducción de costos”, en la fuerza de trabajo que desarrollaron los nazis fue ideada por Hjalmar Schacht, el ministro de finanzas de una parte del gobierno de Hitler.

Schacht, fue la base ideológica de donde “brotó”, la ideología monetarista de la Universidad de Chicago, el principal centro de formación de los modernos nazis convertidos ahora en “tecnócratas”, o “asesinos de cuello blanco”, que aniquilan a millones en todas partes del mundo, mediante las llamadas “reformas estructurales”, dentro de las cuales está, en primerísimo lugar, la “reforma laboral”, que elimina, la base necesaria e indispensable con la que puede sobrevivir un trabajador y su familia.

Lo paradójico del asunto es que ahora estas políticas que los nazis aplicaban mediante la fuerza militar y el terror que ejercían las SS y la GESTAPO, ahora se imponen por la “vía democrática”; es decir, son los propios parlamentos y los partidos que participan en ellos, los que las aprueban y las imponen. Se le quita su cara asesina para presentarlas como reformas que solo buscan “la modernización” y el aumento de la “competividad” de un país y de los propios trabajadores. Pero no es así, la reforma laboral es en realidad el inicio de un plan de exterminio, de un plan de reducción de la población.

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