Por María Luisa Gomez

En los últimos días,  se han incrementado las presiones para que el próximo gobierno de Enrique Peña Nieto aplique un “mega gasolinazo”,  por la vía de la eliminación del subsidio a los combustibles.  Las presiones vienen de afuera y de dentro del país.  En primer lugar, la Organización para la Cooperación y el desarrollo Económico (OCDE),   esta señalando que “en los próximos 18 meses”, ya con el nuevo gobierno,  “ se implementaran ajustes fiscales”, que  — obviamente–, incrementarán la inflación “ por el lado del IVA o de una reducción en el subsidio a los precios de la gasolina”.

El Fondo Monetario Internacional (FMI), fue todavía mas directo al proponer a las “naciones emergentes” como México, que establezcan un “mecanismo para trasladar directamente a los consumidores las variaciones en los precios” de los combustibles en el mercado internacional.  El FMI puso como ejemplo para México a países como Chile o Turquía, cuyos precios internos de la gasolina amantan cada vez que el petróleo sube en los mercados internacionales.  En el caso de México  –uno de los mas grandes importadores de gasolina y diesel puesto que tiene que comprar diariamente el equivalente a la mitad de sus necesidades en  esos combustibles unos 400  mil barriles diarios –,  la gasolina es subsidiada para que tenga un precio que es un 26% menor  –aproximadamente –, a la de los Estados Unidos  y 300% menor al precio de la mayoria de los países europeos también miembros de la OCDE.   Si en México el litro de gasolina equivale a un 0.80 dólares;  en los EU cuesta 1.10 dólares;  pero en países como Inglaterra o Italia –todos ellos sufriendo una grave depresión económica en este momento—, el precio del litro de gasolina es hasta de mas de 3 dólares.   En el continente americano, Brasil y Argentina mantienen precios mas altos que México en la gasolina pues el combustible se expende a un promedio de 1.08 y 1.20 dólares respectivamente.

Lo que están exigiendo el FMI y la OCDE es que México elimine el subsidio a la gasolina para que tenga un precio igual al del mercado internacional y que implemente una “red de protección social”,  o un sistema de “transferencias monetarias”,  hacia los sectores más pobres y hacia todos los sectores que serán afectados por el alza del combustible.

Aquí, dentro de nuestro país, organismos como Consejo Coordinador Empresarial (CCE), la Coparmex o la Concamin;  han insistido, por varios años, en la eliminación de ese subsidio a la gasolina. Sin embargo, después de que Enrique Peña Nieto fue declarado ganador de las elecciones presidenciales de julio, el CCE ha venido planteando que su gobierno tendrá “un faltante de 800 mil millones de pesos”, para poder llevar a cabo lo que ha prometido a la población,  como el seguro social universal, el aumento de los salarios y altas tasas de crecimiento.   Para los organismos privados, el subsidio a la gasolina es algo que debe eliminarse puesto que representa ya, en lo que va del 2012, unos 154 , 547 millones de pesos , cifra que es un 47% , mayor a los que representaba durante el mismo periodo del 2011.  El aumento de subsidio genera, según estos voceros del sector privado “un boquete fiscal”, que hay que eliminar.  Por su parte, el gobierno de Felipe Calderón sostiene que México es un “exportador neto de petróleo crudo”,  y que los aumentos de este en el mercado internacional “compensan”, el aumento de las gasolinas importadas todos los días y que, por lo tanto,  la situación no generara ningún problema fiscal para el gobierno. Por supuesto, el gobierno calderonista no se propuso nunca producir la gasolina internamente para poder reducir su precio hasta en la mitad.