Benjamin Castro

Llegando de Europa este lunes, Enrique Peña Nieto se reunió con Emilio Gamboa Patrón, para discutir la forma en que los senadores priistas manejarían la cuestión de la Reforma Laboral,  enviada por la cámara de diputados. Como sabemos, esa “minuta”, envida por los diputados,  estaba basada en el acuerdo entre el PRI y el PAN para imponer todos los aspectos de la “asiatización” de la fuerza de trabajo en nuestro país para atraer, supuestamente, inversión extranjera, es decir; el trabajo por horas tasadas con  salario mínimo, los contratos temporales sin derechos laborales;  la facilitación del despido; los periodos de capacitación sin obligación de contratar etc. Esa minuta tenia también el sello del PRI en cuanto a que eliminaba las propuestas hechas originalmente por Felipe Calderón sobre “democratización sindical” y “rendición de cuentas” de las dirigencias sindicales.
En el senado, este martes, el PRI cambio su postura para apoyar algunos aspectos de dicha democratización y rendición de cuentas, pero volvió a formar un frente unido con el PAN en cuanto a las reformas para convertir a la mano de obra mexicana en una tan barata como la de China o la de Viet Nam y se unió con ese partido para desechar las objeciones del Frente Progresista.
Sin embargo, el asunto no se queda allí. En realidad las modificaciones de la minuta de los diputados que acepto el PRI a la ultima, tiene el propósito obvio de quitarse un problema de encima –el que no se culpe al PRI de proteger a los dirigentes sindicales como Elba Esther Gordillo o Carlos Romero Deschampas–, pero el mismo tiempo el de detener y empantanar la reforma calderonista. Es muy posible que al regresar a la cámara de diputados empiece el enpantamiento de esa reforma que tendrá que volver al senado si es que la cámara aprueba las modificaciones etc. etc.
Al final, Peña Nieto querrá emitir, ya como presidente en funciones, una nueva reforma con su estilo y con su sello, buscando, muy probablemente, una reforma centrista que conceda algunos aspectos de la asiatización de la mano de obra, pero que al mismo tiempo establezca algún mecanismo de protección contra ese ataque a los trabajadores, Al parecer Peña Nieto intentara recuperar el “centrismo” del PRI , el que se utilizo en otros tempos, en los tiempos del crecimiento y de relativa estabilidad en el mundo. En estos años de derrumbe del sistema financiero y de las economías del Atlántico difícilmente le será posible. (Continuará)

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