Por Benjamin Castro

Cuando Plutarco Elías Calles, asumió el poder en diciembre de 1924, México vivía, como en la actualidad, una especie de “boom” de las exportaciones petroleras. Durante los años 1920 y 1024, la producción pasó de 86 millones de barriles al año (bpa), a 193 millones de bpa que se alcanzaron a producir en 1921.
Los demás años mantuvieron cifras de producción sólo un poco menores. Sin embargo, en 1925, la producción ya había caído a 116 millones de bpd, y para 1925 la producción estaba por debajo de los 100 millones bpa.
Sabiendo lo que eso significaba para sus grandes proyectos de desarrollo que incluían las primeras carreteras en el país, dos grandes presas, reparto agrario y crédito para el campo etc.
Calles reaccionó buscando forzar a las compañías petroleras a dejar más recursos en el país. No hace falta decir que el 80% de la producción, o más, se dedicaba a la exportación.
Calles emitió la Ley Petrolera de diciembre de 1925, buscando obligar a las petroleras a obtener “concesiones confirmatorias”, de las que , desde el Porfiriato, tenían en cuanto a las yacimientos petroleros y su explotación. No dio resultado, dado que Calles, tuvo que ceder todo lo ahí planteado a la llegada de embajador Morrow, quien supo hacer retroceder a Calles en todo. Como consecuencia de eso, la economía nacional se desplomo, y en 1928 tuvo una caída de más de un 13%.
Podríamos decir que Calles fue el presidente de México en el inició de la llamada “Gran Depresión” de los Estados Unidos y buena parte del mundo. Sin embargo en 1920, México produjo 157 millones de bpa, y exportaba 146 de ellos; en 1928, –cuando Calles finge que deja el poder—sólo se produjeron 56 millones de bpa, y de esos solo se exportaron 11 millones.
Calles pretendía siempre, mantener el “programa revolucionario”, especialmente en lo que se refiere a “obras de irrigación”, para los más de 3 millones de hectáreas que se repartieron. Esa era su idea de la prosperidad y el crecimiento del país, junto con el plan de carreteras y algunos ramales de ferrocarriles. Todo eso se detuvo súbitamente.
(Continuará)