Por Benjamin Castro

La caída brusca de los ingresos petroleros en 1925; producto a su vez de la caída de la economía norteamericana a donde el gobierno de Plutarco Elías Calles y el de Álvaro Obregón, exportaban más del 90% de la producción; genero de inmediato sus efectos políticos y uno de ellos fue la llegada del nuevo embajador norteamericano, Dwight Morrow en septiembre de 1927. Durante 1925, 1926 y 1927; el gobierno de Calles mantuvo un forcejeo con las compañías petroleras extranjeras debido a la Ley Petrolera de diciembre de 1925, dentro de la cuales se exigía la adquisición de “confirmación” de sus derechos de explotación, pago de impuestos, todo ello ampliando y desarrollando el Artículo 27 Constitucional. El embajador Morrow, se encargo de que Calles retrocediera en cada uno de estos intentos. De hecho, en 1927, la Suprema Corte de la Nación declaro anti constitucionales algunos de los artículos de la Ley Petrolera y dejo sin efecto algunas de las exigencias que se hacían. El Comité Internacional de Banqueros había desplegado a Morrow a México, dado que este era un alto funcionario del JP Morgan y a raíz de que, durante 1924 y 1925, bajo la presidencia de Álvaro Obregón y estando en la secretaría de hacienda, Alberto J Pani, el gobierno suspendió el pago de la deuda para poder capitalizarse y montar una “banco único de emisión”, con el cual dotar de crédito a la economía. Calles mantuvo el forcejeo en cuanto a los pagos e intento la Ley Petrolera y la Ley de Tierras Extranjeras y Morrow se encargo de hacerlo retroceder. Todo ello mientras en los Estados Unidos se terminaban los “fabulosos 20s”, de especulación financiera y vicios consumistas, y se iniciaba la época del crack financiero y la gran depresión. A finales de 1927, Álvaro Obregón decide iniciar su campaña electoral para reelegirse, después de un término, como presidente de México. Obregón triunfa y debió asumir el poder en diciembre de 1928 después de vencer la rebelión de los Generales Arnulfo R Gómez y Francisco R. Serrano, pero fue asesinado en un momento en que, según el Comité Internacional de Banqueros, México enfrentaba una capacidad financiera “anormalmente baja para cumplir con sus obligaciones financieras”. (Continuará)

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