Por Benjamin Castro

Desde que llegó al cargo de director de la CIA en agosto del año pasado, el Gral. David Petreaus, llevó a cabo varias de las encomiendas por las cuales el presidente Barak Obama puede ser llevado al juicio político. Una de ellas, la más conocida hasta hoy, fue la del envío de los aviones no tripulados a países como Pakistán o Afganistán, para asesinar supuestos adversarios políticos de los Estados Unidos. Obama se enorgullece de uno de ellos en especial: El asesinato de Osama Bin Laden en Pakistán mediante el uso de aviones no tripulados y de una operación de fuerzas especiales o “rambos”.

Pero en realidad el Gral. Petreaus se distinguió por acciones del mismo tipo, acciones que podríamos llamar propias de un “ejército imperial”. Por ejemplo, cuando llegó a Irak en el 2003, era la primera vez que entraba en combate, y después de la toma de Bagdad fue enviado a Mosul, para imponer la dictadura que se fue configurando en ese país. Después fue nombrado Comandante de la Transición Multinacional en ese país, un organismo encargado de imponer un nuevo ejército y una nueva policía a un país que debería tener la propia. Durante todo ese tiempo Petreaus gobernó, literalmente el país, utilizando a los diferentes gobiernos “nacionales” de puro parapeto.

Después le sirvió a Obama para organizar la supuesta “retirada” de las tropas norteamericanas de Irak; retirada que consistió simplemente en un “surge”, o aumento de 30 mil tropas mas enviadas a ese país. Por supuesto, la guerra nunca se terminó y cada día es más sangrienta aunque en este momento sea obscurecida por atrocidades peores en Libia, en Siria países donde la CIA a construido una alianza con los terroristas vinculados a Al Qaeda, para derrocar a sus gobiernos como ya lo hicieron con M. Gadafi.

Sin embargo, todo lo anterior se queda chico frente a lo último delito de Petreaus cometido bajo las ordenes de Barack Obama. Se trata del ataque terrorista del pasado 11 de septiembre, en contra de la embajada norteamericana en Bengazi, Libia. Ahí grupos vinculados a Al Qaeda, aliados de Obama para derrocar a Gadafi, se volvieron contra su aliado atacando la embajada y asesinando al embajador. Petreaus, ya sabía de la presencia de esos grupos, los había apoyado antes y sabía además que podrían realizar alguna acción semejante. Sin embargo, después de los hechos, la CIA declaró que el ataque provenía de una “manifestación anti norteamericana espontánea”, y sin ninguna planeación. Esta mentira podría, eventualmente, provocar la caída del gobierno de Obama, Por eso Patreaus prefirió huir, haciendo una “auto denuncia” de su adulterio.