Entre la Ciudad de México y Madrid hay una distancia de aproximadamente 9 mil kilómetros. Por esa razón, cuando uno viaja en aviones que recorren unos 900 kilómetros por hora, se hacen unas 12 horas de viaje, la mayor parte de este cruzando el Atlántico.

Sin embargo, lo que ahora ocurre en España y también en Italia, Grecia y Portugal, puede extenderse hacia México más rápido que lo que uno puede decir: “austeridad”.

En esas naciones de Europa la rebelión es claramente en contra de las políticas de austeridad y los sacrificios que se les imponen por parte de la “Troika”, integrada por el FMI; la UE y el BCE. Se trata de medidas como el aumento de la edad de jubilación; la cancelación de servicios médicos diversos; al aumento de cuotas en las escuelas; el alza de precios a la gasolina o a los alquileres y pago de las viviendas; los despidos masivos de parte del gobierno o del sector privado y, sobre todo; la actitud de los gobernantes que afirman que con esos sacrificios, o que a costa de esos sacrificios, la economía, mejorara puesto que “se están sentando las bases de la recuperación” como dijo Mariano Rajoy este miércoles.

Palabras como estas han convertido en descontento, en furia que ya lleva varios años. Ahí están los suicidios como respuesta a los desalojos por parte de los españoles, italianos y griegos.

Esa furia se contagia a todo el planeta. Y se contagia porque en todo el planeta, se reconozca o no, existen condiciones económicas similares. Después de todo, la política económica de todo el planeta la dicta el FMI como lo hace en Europa con la ayuda del BCE y la UE.