Por Juan José Mena Carrizales

Soy mexicano,estudiante de la Facultad de Derecho de la UNAM. Les quiero compartir la experiencia que escuché de un amigo, que seguro se repite hoy en día muchas veces con algunas variantes. Se las leo brevemente:

“Como muchos he tenido que combinar el trabajo con la universidad. Durante dos años fui trabajador nocturno en un llamado call center, donde se me contrato por outsourcing. Donde incluso, durante mi contratación, sabiendo los riesgos que corría, por la imperiosa necesidad de tener el empleo, firmé obligadamente una hoja en blanco, supuestamente, para dar de ‘alta mis aumentos salariales’ ante la ‘Junta de Conciliación’. Por supuesto, que yo sabía que ésto era un requisito falso, sin embargo, no tenía alternativa. En el trabajo te ponen unas métricas de ‘productividad’, que son sumamente difíciles de cumplir, por lo que vives continuamente estresado, para tratar de alcanzar los bonos de productividad, porque sin ellos, simplemente no completas con el raquítico sueldo. Y todo el tiempo estás bajo la constante amenaza de ser desocupado. Así duré un tiempo, luego me pusieron horarios casi imposibles de cumplir para mí, con horas extra, con el fin de que renunciara. Finalmente, simplemente me dijeron que ya no tenían trabajo para mí, que si quería podía llamarles por teléfono para cuando volvieran a ocuparme. Jamás recibí indemnización por el despido”.

Experiencias y abusos así oímos todos los días, y uno se pregunta: ¿no hay una Ley Federal del Trabajo? ¿No existe una autoridad laboral que visite y vigile permanentemente las condiciones de trabajo? El trabajador está en la completa indefensión. Y aquí estamos hablando de un trabajo ‘relativamente cómodo’. Ahora pensemos, en las condiciones de miles o cientos de miles de trabajadores de la industria de la minería o construcción. Tal es el estado de desprotección en el que se encuentran los trabajadores ante una legislación laboral y derechos constitucionales que no se aplican, ni vigilan ante una autoridad de materia laboral completamente disfuncional.

Y ahora vemos una agresión más contra los trabajadores. Ahora me permito leer un fragmento del análisis realizado por un compañero, Benjamín Castro, de los Comités Laborales de Nuevo León, que me parece muy puntual.

“Por medio de esta iniciativa enviada por Felipe Calderón al congreso hace un par de semanas, que con todo su irresponsabilidad, no debe llamarse la “Ley Lozano”, porque el ex secretario de trabajo y ahora senador, Javier Lozano es un personaje completamente menor e inocuo dentro de los engranes del poder global que es el que ha venido imponiendo este tipo de “reformas” a las naciones de todo el mundo.

“En este momento podemos ver como es que se busca imponer reformas similares a naciones como España, Grecia, Inglaterra, Italia etc., y el año pasado vimos como el gobierno de Nicolas Sarkozy, trató de imponerla en Francia.

“Allá la llamaron “Ley del Primer Empleo” , a toda la estrategia para el pago por horas, o los “contratos a prueba” que contiene aquí la llama Ley Lozano. En España el énfasis del gobierno fascista de Mariano Rajoy , es el aumentar la edad de jubilación y reducir las pensiones, además de “facilitar los despidos”, de los trabajadores, especialmente los jóvenes que se van integrando al mercado de trabajo. Podríamos decir que todas estas reformas están dirigidas a los millones de jóvenes que actualmente están desempleados en el mundo.

“Se sabe que estos, en su desesperación, aceptarían trabajar en condiciones en que los grandes sindicatos, los que ha ganado sus derechos a lo largo del último siglo, esos no aceptarán esas reformas.
De cualquiera manera es necesario entender que lo que ha construido el diseño de estas reformas laborales es la lógica financiera, pero una lógica financiera que busca adoptar las relaciones laborales a las condiciones de la depresión económica. Se trata de buscar, a toda costa, la “reducción de costos”, dentro de las empresas para que estas puedan destinar una porción mayor de sus exiguos ingresos a los llamados “costos financieros”.

“El parásito financiero es el que diseña las reformas laborales en todo el mundo. El mejor ejemplo es, otra vez, Europa. Ahí la llamada “Troika”, integrada por el FMI, el Banco Central Europeo (BCE) y la Unión Europea (UE), negocian rescates financieros con los países y a cambio exigen un paquete que incluye esas reformas laborales. El objetivo es “bajar costos”, para que las naciones puedan cubrir, supuestamente, sus obligaciones financieras.

Entonces, las reformas laborales que se imponen, en este momento, en buena parte del mundo occidental; son parte a su vez de los paquetes de reducción de costos en la producción. De la misma forma en que, durante los años 80s, se inicio el traslado de las plantas industriales de los Estados Unidos y de Europa a los países asiáticos en busca de mano de obra barata y costos menores en servicios, terrenos, impuestos etc.

“Así ahora se busca reducir los costos laborales en los propios países industrializados y en países como México, que aunque no son industrializados y su mano de obra es mas barata, de todas formas sus trabajadores gozan de la protección de leyes laborales occidentales que les proporcionan garantías como el contrato colectivo; los servicios de salud; la jubilación y vivienda etc.

Las reformas laborales que se imponen a los países occidentales buscan “asiatizar” la mano de obra, para hacerla igual de barata que en países como China, Taiwan, Singapur, Viet Nam etc. Sin embargo, al igual que cuando los países industrializados comenzaron a trasladar sus plantas industriales a Asia; así ahora el impulso a favor de las reformas laborales asiatizantes en occidente proviene de los círculos financieros y obedece estrictamente a un criterio financiero.

“Los costos financieros que han aumentado constantemente desde 1979 y que se dispararon a partir de 1998, cuando se derogo la Ley Glass Steagall en los Estados Unidos; son el sector que absorbe la mayor parte de la riqueza que se genera.

“La actividad especulativa ha sustituido al mundo de la producción como destino de la inversión. Cada vez son menos los inversionistas en la industria y mas en los bonos y las acciones de esas empresas; en los derivados financieros; en los fondo de inversión que invierten en todo esto etc. etc. El parasito financiero se come ahora la mayor parte del pastel que se genera en la producción de bienes físicos y por esa razón solo esta destruyendo ese mundo de la producción.

Cuando se decidió trasladar la planta industrial de los países avanzados hacia Asia, no se tomo en cuenta que esa operación reducía los costos y aumentaba las ganancias del sector financieros, pero destruía físicamente la capacidad productiva de la humanidad entera.

“Esas plantas ubicadas en Asia, no son lo mismo y no producen lo mismo que cuando estaban en los países avanzados. Igualmente, cuando se somete a los trabajadores a condiciones como las que exige la reforma laboral; su productividad se colapsa y su salud y estabilidad emocional también; aunque las ganancias aumentan para los inversionistas acreedores de las empresas”.

Hasta aquí la cita del análisis de esta persona.

Lo que vemos es que el capital financiero ha realizado una deslocalización de sus plantas productivas, hacia Asia, con condiciones de trabajo deplorables, y el día de hoy, nos dicen que tenemos que competir con ellos, ¡por condiciones de trabajo más deplorables!

El enemigo aquí es el pensamiento económico liberal. Algunos lo llaman “neo”, pero desde Adam Smith, no ha hecho más que promover la explotación de seres humanos y recursos naturales, bajo el esquema de “libre mercado y competencia”.

Los aquí presentes pensamos que debemos de ir en otra dirección y si se me permite, quiero exponer las ideas de hacia donde debemos avanzar.

En estos momentos hay una fuerte campaña por nuevas intervenciones militares por parte de la administración de Obama hacia países árabes como Siria e Irán y del Reino Unido amenazas a la soberanía de Argentina y Ecuador. Los países amenazados son acusados de violar derechos humanos, pero si somos un poco más perspicaces nos damos cuenta que en realidad, el mayor problema es que son países que han tomado una senda del desarrollo soberano y tienen pueblos y gobiernos que han decidido no plegarse tan fácilmente al orden financiero oligárquico global.

El asunto central aquí es la economía: el modelo de imperialismo financiero se está hundiendo, e igual que vemos que en Europa, y en nuestro país, se buscan imponer las reformas estructurales del Fondo Monetario Internacional para buscar salvar el mundillo de la especulación financiera y el saqueo.

México debe luchar a lado con los ciudadanos griegos y españoles que se manifestaron el día de ayer y hoy, con los hermanos sudamericanos que están en crecimiento económico, y con los países de Rusia, China e India, que advierten que una nueva invasión a otro país desencadenaría un conflicto de guerra global de proporciones catastróficas para la humanidad.

Debemos hacer entrar en razón a los empresarios que han sido timados durante ya casi 20 años con la idea de que el TLCAN y 30 años de las reformas económicas liberales, como las privatizaciones y la austeridad presupuestal traerían el beneficio del país.

La economía se debe entender como un sistema y conjunto de actividades, en cuyo centro está el ser humano. Mientras esta reforma parece centrar el problema en que el trabajador no es competitivo, como si fuera el único factor de producción y viviéramos en las etapas de producción puramente artesanal y manual, en la que las “horas-hombre” dedicadas al proceso de trabajo fuera el único elemento que define el aumento de la productividad. El hecho a discutir aquí señores empresarios, no es la “competitividad”, sino la “CREATIVIDAD”.

Es un concepto absolutamente erróneo, de que el valor económico es generada solamente en el punto de producción. El valor económico es generado por medio del proceso social de la “CREATIVIDAD HUMANA”, por medio de la cual se organiza todo el sistema económico, concepto al que el economista LaRouche, ha llamado “plataforma económica”.

Hagámosle un examen al informe de gobierno, presentado por este señor Felipe Calderón, que se autodenomina: “Presidente del Empleo”. Revisemos los aspectos de educación, salud, infraestructura física, inversión en bienes de capital. No hay avances. Si acaso cifras manipuladas, descontextualizadas, pero no mejoras a nivel nacional. Es decir, la “PLATAFORMA ECONOMICA”, que debiera ser la base para el aumento de la productividad nacional, no se ha construido.

¿Dónde quedó por ejemplo, la nueva refinería de PEMEX que se construiría? ¿Los avances en transporte como ferrocarriles de alta velocidad? ¿Dónde están las hidroeléctricas, nucleoeléctricas, la agroindustria, la industria metalúrgica, el sector aeroespacial mexicano? ¿Sin esos fundamentos, tecnológicos e industriales que los últimos gobiernos espurios y traidores al espíritu y letra del art. 25 de la Constitución se atreven a hablar de productividad?

Recordemos que este gobierno y el que le sigue, han pretendido detentar el poder por medio de serias violaciones electorales. Represión y violencia contra los ciudadanos, abusando de la extrema necesidad de la gente, con la compra de voto. No sólo son traidores a la Patria por su iniciativa de seguir con el modelo neoliberal, son antidemócratas, son gobiernos espurios no designados por el pueblo, que contradicen el espíritu y letra del Constituyente de 1917. Basta ver esta modalidad de reforma “iniciativa preferente”, que rompe la división de poderes, con la intentona de convertir al Ejecutivo en Legislador, y por ende, nuestra República en una dictadura. Basta ver los serviles que se han vuelto los diputados del PRI y del PAN que buscan presentar este dictamente de manera violatoria de los derechos de representación parlamentaria que deben imperar en este recinto.

Respetables señores, señoras, compañeros de lucha: México debe recuperar su lucha por la soberanía. El art. 39o., el “39”, nos recuerda que la soberanía nacional reside “esencial y originariamente” en el pueblo, a la par con el art. 3o., de nuestra Constitución que define que la democracia no es solamente una estructura jurídica y un régimen político, sino un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo.

Pero nuestro pueblo está desorganizado, desinformado y con miedo. Tenemos que educarlo, movilizarlo y transmitirle la idea de que las cosas sí se pueden cambiar, pero que necesitamos actuar. Mucha gente ha perdido la esperanza, pero vienen más golpes que generarán un movimiento de masas, porque es lo que finalmente están haciendo los lacayos del FMI en estas cámaras, provocando que la gente padezca hambre, angustia y desempleo.

Tenemos que salir de las perspectivas de autodefensa coyunturales y pasar a la ofensiva. El Proyecto de Nación está ahí, y hay que difundirlo. Millones ya ni siquiera sienten esperanza de defender sus mínimos derechos laborales porque no se respeta en este país ni la Ley, ni la Constitución.

A ellos debemos llevarles el optimismo de nuevos trabajos productivos con otras condiciones de trabajo mejoradas. No es un secreto que hay 7.5 millones de jovenes entre 15 y 35 años, sin empleo, ni educación. 13.5 millones de personas en el trabajo “informal”, que es decir, sin seguridad social, ni prestaciones laborales mínimas de ley, incluyendo las de salubridad e higiene, vivienda, etc. Si por nuestro sectarismo, divisionismo e inmadurez política, dejamos que estos abusadores del pueblo pasen la reforma, no hay ninguna razón para la desesperanza, porque en 3 años se las revocamos todas.

Pero eje central de nuestra lucha, debe dejar de ser solamente el aspecto defensivo, repito, y convocar a un diálogo nacional con todas las fuerzas políticas y sociales para luchar por mejores condiciones para el país. Dejemos de ser islas y convirtámonos en continentes. Se gesta una grave traición al pueblo de México y si se consuma, éso no será motivo de desaliento, sino razón para planear mejor la organización, porque el rumor de la traición ya se escucha por todos lados. Sólo falta que los que estamos aquí, nos dejemos de infantilismo político y nos consagremos a la tarea de organizar a nuestros conciudadanos.