Benjamin Castro

La XXII Cumbre Iberoamericana fue, sin ánimo de ofender, un espectáculo patético. Ahí estaban reunidos los mandatarios de todo América Latina convocados para oír cómo es que España podía convertirse en un “eje vertebrador” para las inversiones de estas naciones en Europa. Se dijo, amanera de explicación, que América Latina “si está creciendo” y que países como México, Colombia y Brasil, podrían enseñar a las naciones de Europa a como tener éxito” un gran crecimiento económico. Fue patético, decimos, porque, es bien sabido que las naciones como la nuestra no somos más que colonias de las naciones europeas y de los Estados Unidos. España, por ejemplo, controla en todos los países nuestros hasta un 40% del total de los activos bancarios. Igual se puede decir de los activos petroleros y las firmas norteamericanas y británicas que se reparten el control de las minas o de otras “riquezas del subsuelo”.

Si Europa se está hundiendo en este momento, más pronto que tarde sucederá lo mismo con nosotros debido a la caída de esos países. Claro, en el caso nuestro el impacto más severo vendrá de la caída de los Estados Unidos a partir de enero por el llamado “precipicio fiscal”, que Obama y los republicanos intentan evitar imponiendo un “sacrificio fiscal”. Para el inicio del 2013, que será también el inicio con diferencia de una cuantas semanas, del gobierno de Enrique Peña Nieto; los Estados Unidos entraran en una situación al estilo España, o al estilo Portugal al estilo Italia, o al estilo Grecia; de cualquier forma que usted designarlo. Nosotros correremos una suerte similar. A juzgar por la reformas a la Secretaría de Gobernación que Peña Nieto se propone hacer, éste está pensado en “administrar” con la fuerza pública y el manejo político lo que sabe muy bien que será una crisis económica severa al inicio de su gobierno.