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Las llamadas negociaciones sobre el precipicio fiscal son el otro lado de la moneda de la hiperinflación. El Secretario del Tesoro Tim Geithner salió de la reunión del viernes 16 con Obama y el liderato del Congreso, rebosante de optimismo: “Fue una reunión muy buena y el tono fue muy bueno. Yo creo que esto [el acuerdo] es factible en unas pocas semanas”. La falta de acuerdo es “esta enorme nube de incertidumbre que pende sobre la economía. Queremos lograrlo lo más pronto posible. Esto está al alcance de la mano, dentro de nuestro alcance. Esto no es tan complicado”.

Lo que “esto” significa, por supuesto, son los recortes drásticos en los programas de asistencia social como el Medicare y Seguro Social, que Obama pretende imponer como parte del circo enfocado en el show de segunda de “impuestos a los ricos”. Alan Greenspan fue explícito en este punto en la entrevista del 16 de noviembre con Bloomberg:

“Permitir que suban los impuestos sería un precio pequeño a pagar para hacer que los legisladores federales acepten recortes en los gastos a los programas de asistencia social, incluso aunque esto lleve a una ‘recesión moderada’, dijo hoy el ex presidente de la Reserva Federal Alan Greenspan”, informa la agencia Bloomberg. Greenspan explicó: “Incluso si tenemos que pagar el costo de un alza significativa en los impuestos para obtener una desaceleración significativa, y posterior caída, en las prestaciones sociales, esto es un precio muy bajo”, destacó el fanático de Ayn Rand.