Por Benjamin Castro

Decíamos ayer que Barack Obama es el “activo más importante” del imperio global que domina a las naciones y les impone sus políticas.  Decíamos también que Obama es un creyente fiel en los dogmas económicos y políticos de ese imperio, creencias que adquirió, en parte, en la Universidad de Harvard, pero que tiene que ver mas bien con su sometimiento político al ex primer ministro de Inglaterra, Tony Blair, y a la propia familia real británica, de donde recibe la mayor parte de sus asesoráis. Por esa razón, decíamos también;  Barack Obama cree que es correcto que los Estados Unidos se des industrialice y se trasforme en una “economía verde”.  Es significaría un retroceso en términos de la propia capacidad productiva de esa nación, la cual condenaría a millones al exterminio. Un ejemplo de eso es la decisión de Obama de hacer que el 50 por ciento de las gasolinas que se utiliza en su país llegue a ser derivada del maíz, el Etanol. Eso significa, en lo inmediato, dejar, como ya esta ocurriendo, sin maíz a su país y a buen parte del mundo., incluyendo a México  Otras de las ideas que Obama comparte con Blair y la familia real de Inglaterra, es la política de salud  y seguridad social. La reforma que Obama logro imponer en su país, es una copia al carbón de la reforma que Blair impuso en Inglaterra. Igualmente, el asesor de Obama en ciencia y tecnología, fue asesor de Tony Blair en los mismos asuntos.

Con esa mentalidad modelada al estilo del imperio británico, Obama maneja la política exterior y sus relaciones con Rusia, China y la India. Por esa razón, Obama esta montando nuevas guerras en Siria y en Líbano, además de mantener vivas las que fueron creadas por Blair como son la de Irak y la de Afganistan.  En Siria, Obama revivió la tesis utilizada por Blair para justificar la invasión de Irak. Obama dice ahora que hay “armas químicas de destrucción masiva” en Siria, y que por eso Turquía debe tener misiles Patriota para atacarla e impedir el uso de esas armas.  Por lo pronto, la OTAN ya se comprometió a colocar esos misiles en la frontera sur de Turquía, una amenaza directa, no tanto para Siria, sino para Rusia.

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