Si usted, amable lector, se siente indignado porque el banco inglés HSBC ni siquiera fue sancionado por sus actividades de lavado de dinero del narcotráfico en Sinaloa y otros estados del país, en donde lavó en total unos 9.500 millones de dólares en solo 2 años; seguramente se sentirá mas indignado todavía por el hecho de que tampoco en los Estados Unidos, y mucho menos en su país de origen, Inglaterra, logró también evadir cualquier castigo, cualquier consignación contra alguno de sus funcionarios y solo tuvo que erogar algunas pequeñas cantidades de dinero por multas que no alcanzan ni siquiera a ser el 1% de las cantidades de dólares lavadas.

El banco del tráfico de drogas del imperio británico, el Hong Kong and Shangai Bank Corporation (HSBC) el banco universal más grande de Europa, el banco al que combatió el movimiento del economista Lyndon LaRouche para impedir que entrara a Estados Unidos en los 1970s para evitar precisamente que introdujera esas prácticas al sistema bancario de ese país, se le ha permitido por parte del gobierno de Obama que mantenga su licencia bancaria en Estados Unidos, a pesar de las enormes violaciones graves y a grandes proporciones, a las leyes estadounidenses. A principios de este año, una Comisión del Senado encontró que el HSBC había sido el banco favorecido con el lavado de dinero de los genocidas carteles mexicanos de las drogas, y el banco corresponsal preferido por los financieros terroristas sauditas.

Ayer el banco acordó con los reguladores bancarios de EU y el Departamento de Justicia de Obama pagar una multa por $1,920 millones de dólares por los crímenes de lavado de dinero de las drogas y de terrorismo, que la investigación del Senado encontró que había sido del orden de $10 mil millones al año entre el 2002 y 2009. Sostuvo muy devotamente, cuando anunció el arreglo, que ahora son “una organización muy diferente de esos años”. Aunque es una gran palmada en la muñeca, el arreglo con el HSBC le posibilita un acuerdo de “procesos judiciales diferidos” con el Departamento de Justicia (es decir, no enjuiciamientos); ponerle fin a la investigación criminal de la oficina del Procurador del Distrito de Manhattan y le permite retener su licencia bancaria en Estados Unidos. Nadie, ni el consorcio bancario ni ninguno de sus funcionarios o ejecutivos van a ser enjuiciados por sus delitos.

Los reguladores y los fiscales, en conferencia de prensa hoy en la ciudad de Nueva York, defendieron la decisión del gobierno de Obama diciendo que enjuiciar al HSBC o quitarle su licencia bancaria “hubiera producido muchos daños colaterales”. En otras palabras, la amenaza del pánico bancario fue de nuevo la excusa para permitirle a los hampones bancarios evitar cualquier consecuencia por sus crímenes y especulaciones.

Así que de nuevo Obama y el Departamento de Justicia van a ignorar los resultados y las recomendaciones de la Subcomisión Permanente de Investigaciones para que se les sigan juicios, de la misma forma que sucedió en el caso del fraude masivo en valores de Goldman Sachs. No obstante, el senador Levin, que presidió la investigación, no criticó el arreglo diciendo en una declaración que esto “envía una poderosa llamada de alerta a los bancos multinacionales”.

Pero el veterano experto en lavado de dinero Jack Blum, por otro lado, dijo que “estas personas se las agenciaron para cruzar virtualmente todas las líneas que se podían cruzar. Es una cantidad asombrosa de comportamiento criminal. Yo diría que esto es una señal para los otros bancos que si hacen cosas de este tipo solo reciben una multa por estacionamiento. Pagas la multa y adelante. Y eso es inaceptable”.

El HSBC con sede en Londres pudiera también llegar a un arreglo pronto con multas adicionales en el Reino Unido. Irónicamente, las acciones del banco han aumentado en un 31% su precio en este año desde que los “inversionistas” supieron que estaba de nuevo (aún) metido en el narcotráfico y el crimen.