Por Benjamín Castro

El pasado lunes 17, en ocasión de la ceremonia de graduación de oficiales de la Armada, el Ejército y la Guardia Costera, la Presidenta de Argentina, Cristina Fernández, señaló en su discurso que su gobierno estuvo en lo correcto al no ceder a los chantajes de los depredadores fondos buitres responsables de que, el 2 de octubre en Ghana, fuera secuestrada la fragata escuela Libertad.

El fallo dado el 15 de diciembre por el Tribunal Internacional del Derecho del Mar de las Naciones Unidas, que ordena que la fragata sea liberada de inmediato, y que del mismo modo Ghana tiene que respetar esa decisión, es prueba de que Argentina estaba en lo correcto al defender su soberanía nacional y los “sagrados intereses de la Nación”, afirmó Fernández, y no habernos arrodillado ante los aliados locales de los fondos buitres que exigían que el gobierno le pagara 20 millones de dólares a los usureros para así conseguir la liberación de la fragata. Recuerden siempre, dijo la Presidenta, “que siempre tenemos que escuchar y mirar dónde están los intereses del país, independientemente de las voces de uno y otro lado, para poder identificar claramente y no permitir nunca más en toda la historia, que nadie sea arrastrado por cantos de sirena o, mejor dicho, por graznidos de caranchos”.
“La postura del Estado Nacional… fue la de defender en forma irrestricta los derechos de la Argentina, la soberanía nacional y no arrodillarse ante nadie que quisiera pasar por encima de la Constitución, de las leyes y de los tratados internacionales”.
De estos sucesos recientes, hay una lección importante que aprender, dijo: “que las convicciones y fundamentalmente los intereses de la Nación, se defienden contra viento y marea, contra injurias, contra mentiras y contra agravios”. Cuando la fragata Libertad llegue a puerto en Buenos Aires, el 9 de enero, señaló, “ese día estaré allí como Presidenta de la Nación… con mucho orgullo, porque tuvimos razón y, finalmente, se hizo lo que se debía hacer”.