Por GPS económico

El acuerdo logrado por Barack Obama y la oposición republicana en el Congreso de su país, no resuelve y solo pospone el llamado “precipicio fiscal”, que amenaza a los Estados nidos y a la economía mundial. Obama y los republicanos lograron evitar el llamado precipicio al aumentar los impuestos de 35 A 39% a los hogares que tienen ingreso mayores de 450 mil dólares al año, a los individuos que perciben ingresos por más de 400 mil dólares al año. Es quiere decir que aumentaron los impuestos a solo un 3 o 4% de la población total, para obtener con ello un ingreso de 300 mil millones de dólares que servirá de aval para que la deuda del país pueda aumentarse por encima de los 16 billones “millones de millones” de dólares que actualmente representa. Con ello, los Estados Unidos aumentarán su deuda a un 105% del PIB, ubicándose en una situación similar a cualquiera de los países que en Europa enfrentan la bancarrota en este momento como es el caso de España, Italia, Grecia, Francia, Portugal, Irlanda etc. Además, Obama y los republicanos acordaron asestar un golpe mortal a la economía de su país al aumentar en un 2% el Impuesto Sobre la Nómina, lo cual afecta directamente a las empresas e inhiben el crecimiento de manera inmediata. Ese impuesto también se derivará hacia las familias de los trabajadores y empleados que empezarán a pagar mas impuestos a la hora de recibir su cheque salarial. Además de todo esto, que tendrá un efecto significativo sobre el crecimiento de la economía de EU, a mas tardar en dos meses, para finales de febrero, el Congreso tendrá que decidir sobre lo que pospuso: Los recrotes al gasto público y especialmente los recortes a la Seguridad social y el medicare, que es la ayuda medica a los jubilados. El Fondo Monetario Internacional (FMI); saludo el acuerdo de Obama y los republicanos pero advirtió que se debe de inmediato, lograr un acuerdo para “el control del gasto de protección social a mediano plazo”, así como también la reducción del gasto público. Igualmente, las agencias calificadoras como Moodys, Fitch, Standard and Poors, advirtieron que podrían reducir la calificación de la deuda norteamericana en sus diversas formas de calificarla. Moodys, por ejemplo, advirtió que si para los próximos dos meses no hay un acuerdo claro sobre reducción del gasto público—lo mismo que aplicaría el llamado “Precipicio Fiscal”, pero acordado por el Congreso–, entonces variaría la calificación de la deuda de los EU de “Aaa! a “Aa1”, cosa que no ha ocurrido nunca. Por todo esto, entre enero y marzo, no cambia nada la situación para nuestro país, una nación altamente dependiente de la economía norteamericana tanto por sus exportaciones como por sus importaciones y fuerza de trabajo. De cualquier forma, la caída de un 2 o un 3% del PIB en la economía norteamericana va a ocurrir, tanto con el acuerdo de Obama con los republicanos, como si entrará en vigor el “Precipicio Fiscal”. Si el crecimiento de México en el 2013, esta calculado en 3.5%, este podría quedar en menos de 2%, si cualquiera de los dos escenarios ocurre en ese país. Lo único que podría ayudar a México a resistir esa situación es un fuerte crecimiento de su economía interna, pero esta no puede depender de la inversión extranjera que el gobierno federal espera atraer con las “reformas estructurales” que piensa lograr en este año, especialmente la fiscal y la energética. Esas reformas solo atraerán inversión altamente especulativa en busca de grandes ganancias y no estará dirigida a fomentar el crecimiento, aun con las reformas aprobadas por el Congreso y entradas en vigor.