Por Benjamin Castro
La creencia de Manlio Fabio Beltrones –y de Felipe Calderón antes que el–, de que México puede beneficiarse de la “contracción global”, es equivalente a que los pasajeros de segunda o tercera clase de Titanic, pensaran que , cuando se hundiera la parte de arriba, donde iban los pasajeros de primera clase; los de abajo se iban a “beneficiar”. Si el sector industrializado de la cuenca de Atlántico, es decir Europa y los Estados Unidos—no detienen pronto su colapso, entonces, irremediablemente, México y todo America Latina estamos condenados. De una situación así no nos va a salvar China ni tampoco India o Rusia. Esas naciones basan su crecimiento actual en sus ventas y exportaciones a los países industrializados. Si estos se siguen hundiendo arrastraran también a esas naciones al precipicio. La corriente de Beltrones en el PRI y el PAN permanecen ciegos a esa realidad. Peña Nieto y su grupo parecen percibirla mejor, pero proponen como salida las mismas recetas que proponen de Beltrones y Calderón. No van a legar muy lejos por ese camino. Esperemos que su propio pragmatismo les ayude a deshacerse de la creencia suicida de que “las reformas estructurales; energética, fiscal laboral”, van sacar a México adelante en medio de un derrumbe general de las economías de la cuenca del Atlántico. En ese sentido, es particularmente pernicioso el papel de Pedro Aspe, el ex secretario de hacienda del salinismo, através de su influencia sobre Luis Videgaray y otros miembros del gabinete de Peña Nieto. Aspe es un especulador puro, esa su profesión. Através de Protego y otros organismos que controla, se dedica a movilizar fondos especulativos hacia las actividades en donde estos puedan obtener mayores ganancias y con más rapidez. Aspe no tiene ninguna noción de la economía real o física ni tampoco lo interesa; como tampoco la tiene de una nación. El, junto con Carlos Salinas y otros, quieren usar a México como una canasta llena de utilidades para los fondos especulativos que ellos movilizan. El petróleo es uno de los botines mas apetecidos. Hacer que PEMEX les deje ganancias a los especuladores, que sean del mismo tamaño de los que ahora le generan al gobierno por la vía fiscal. (Continuará)