Por GPS económico

Las críticas vertidas por Enrique Peña Nieto sobre el funcionamiento de la banca en nuestro país, podrían hacerse efectivas a través de la designación de Mario Di Costanzo como presidente de la  Comisión Nacional de Defensa de los Usuarios de los Servicios Financieros (Condusef).   Dese el inicio de su campaña presidencial, Peña Nieto critico repetidamente el hecho de que la banca que opera en el país –un 80% de la cual es banca extranjera—constituía un sistema financiero “muy sólido”, pero que no ha prestado suficientes recursos a la industria y a la  economía en general. Peña Nieto planteo esa misma tesis, como candidato presidencial, ante  la Convención Nacional de Banqueros en Acapulco y lo reitero ante otras organizaciones empresariales.  Igualmente, Peña Nieto y e ahora secretario de hacienda Luis Videgaray, criticaron a diferentes ocasiones la forma de operar de esos bancos, especialmente en lo que se refiere al cobro de altos intereses, comisiones etc.  Durante la reunían anual del Consejo Directivo de Banorte, en noviembre, Peña Nieto –ya como presidente electo—tuvo una cena privada con los directivos de ese banco, presidido por Guillermo Ortiz, el principal crítico de la operación de la banca extranjera en el país  quien sostiene la tesis de que las grandes ganancias de los bancos extranjeros en México deben quedarse dentro del país y no ser llevados al extranjero para que esos bancos se “capitalicen” en sus países de origen.  Peña Nieto dijo lo mismo ante los banqueros en Acapulco.

En general, las altas tasa de intereses que cobran los bancos y que oscilan entre un 40 y un 110% anual; junto con as comisiones por apertura de cuenta;  por cuenta de cheques; por retrasos en mensualidades; por el uso de tarjetas para disposición de efectivo etc.,  han generado gran parte del descontento de las clases medias hacia los gobiernos panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón y, obviamente, el gobierno de Peña Nieto quiere contener de alguna manera esos abusos que no se dan en ninguna parte del mundo, ni siquiera por esos mismos bancos que operan en nuestro país.

La designación de Mario Di Costanzo a la Condusef, para ser el “primer barzonista “en ese organismo, tiene así una muy clara intención.

El Barzón, fue en movimiento de deudores de los años 90s, que buscaba también mitigar los abusos de la banca aunque no cuestionaba sistémicamente la existencia de esta. Los barzonistas de aquellos años y en general las organizaciones que defendían a los deudores después de la crisis de 1994-95;, y donde también participo prominentemente el ex diputado y compañero de bancada de Di Costanzo;   Gerardo Fernández Noroña, criticaban aspectos de la banca y de sus prácticas pero no desafiaban la existencia de esta como banca privada ni su control del crédito nacional.

Con Mario di Costanzo a la cabeza, la Condusef  habrá de vigilar a los bancos para que no cometan abusos, pero sin cuestionar su existencia como tales y ese parece ser el objetivo del gobierno de Enrique peña Nieto.   Por esa razón, durante el anuncio del nombramiento de Di Costanzo, el secretario de hacienda Luis Videgaray explico que lo que distinguía a el nuevo funcionario era “un claro compromiso social, vocación de servicio con la gente, y creo que es el espíritu que debe tener quien se encarga de defender, desde el punto de vista institucional, a los usuarios de la banca de posibles abusos que pudiera cometer esa industria.

Más allá de su militancia o historial político, es una persona talentosa y con gran compromiso con la ciudadanía…”