Por Juan José Mena Carrizales

Recientemente Herminio Blanco, candidato a dirigir la Organización Mundial de Comercio, ha dicho que su papel principal será revitalizar la fracasada Cumbre de Doha, como parte de las reuniones que pretenden profundizar las políticas de libre comercio de la OMC. Entre las propuestas que no avanzan en estas reuniones se encuentra la eliminación de aranceles y subsidios a productos industriales, manufactureros y alimentos. Entre los principales opositores a estas políticas, se encuentra: Brasil, China, India y los Estados Unidos.

En la teoría de “la mano invisible” de Adam Smith, el eliminar subsidios y la intervención del Estado por medio de aranceles y subsidios permitiría que el equilibrio de mercado nos lleve a un óptimo de mercado que igualaría oferta y demanda y a la estabilidad de precios, sin embargo, lo anterior es una ficción ideológica y de discurso político para implementar políticas cuyo único objetivo en un el mundo asimétrico de la economía internacional, es alentar al que compra dicha ideología a que participe: “flojito y cooperando”, es decir, implementando políticas que a la postre sólo beneficiarán a las trasnacionales que conforman el cartel de alimentos, y que obtiene sus réditos de la especulación de ellos.

Dos compañías (Cargill and Archer Daniels Midland) controlan tres cuartas partes del comercio mundial de granos. Cuatro grandes trasnacionales (Philip Morris, Nestlé, Procter & Gamble, y Sara Lee), controlan el 70% del Mercado de café. Sólo tres corporaciones (Cargill, ADM y Philip Morris) negocian el 80% de la producción mundial de cacao. Cinco agronegocios, (Astra-Zeneca, DuPont, Monsanto, Novartis y Aventis) representan dos tercios del Mercado mundial de pesticidas, casi un cuarto del mercado de semillas y virtualmente todas las semillas genéticamente modificadas.

De acuerdo a la FAO, el 80% del mercado mundial de alimentos es controlado por estas 10 grandes corporaciones. Según la misma FAO, cada seis segundos muere un niño de hambre en el mundo y cada día 17,000 niños pierden la vida por no tener nada que comer. Según la ONU, en el mundo ya hay más de 1,000 millones de personas que padecen hambre, la cifra más alta de la historia, y en todo el planeta hay 3,000 millones de desnutridos, lo que representa casi la mitad de la población mundial, de 6,500 millones.

Por otro lado, en los países miembros de la OCDE, considerados de “alto consumo”, la mala calidad de la nutrición, se manifiesta, de acuerdo a informes del propio organismo, en que en la población infantil de los países socios, uno de cada tres niños tiene sobrepeso; la mitad de la población total de los países socios tiene sobrepeso, es decir, una de cada dos personas; así como uno de cada seis es obesa. México ocupa el primer lugar en sobrepeso y obesidad, seguido por Estados Unidos. En México 30% de la población tiene obesidad y 70% sobrepeso. Lo sigue Estados Unidos, con 28% de obesos y 68% con sobrepeso.

Además del anterior problema de Salud Pública, la Presidencia de México reconoce que 7.4 millones de personas padecen hambre. Lo anterior era público, los economistas le llaman pomposamente: “insuficiencia en el ingreso alimentario”, pero en términos llanos de lo que hablamos es de hambre. 7.4 MILLONES DE MEXICANOS PADECEN HAMBRE. Estamos ante el holocausto (solución final del neoliberalismo).

Si hay exceso de oferta de mano de obra, que se mueran, que se mueran de hambre. Enrique Peña Nieto trata de mostrar un rostro más humano del neoliberalismo de Calderón. Como lo ha denunciado el candidato opositor y dirigente de MORENA, Andrés Manuel López Obrador, Peña Nieto, ante la grave emergencia nacional que vive el país en todos los sectores, después del sexenio trágico de Calderón, ha tenido que asumir algunas de sus propuestas de campaña, pero dice López Obrador que Peña Nieto lo ha hecho mal. Veamos:

Si bien se ha publicado que el presupuesto para apoyo del campo  ha aumentado 8%, numerosos líderes de organizaciones campesinas han expresado que esto será insuficiente ante las graves sequías y heladas que ha registrado el sector durante los últimos años. Además el problema no sólo es el aumento insuficiente, sino la pregunta de si el presupuesto llegará al productor real y no será acaparado por las mismas estructuras para fines no productivos, sino clientelares. Y además quienes controlan los precios y el sector, son, adivine Ud.: los carteles de las trasnacionales de alimentos.

El “mercado de alimentos” no es un concepto “abstracto”. Las empresas productoras no dejan de obtener ganancias mientras el mundo padece desabastecimiento, hambruna e hiperinflación. Cargill, en medio de la crisis financiera de 2009, la comercializadora de granos más grande del mundo, reportó un incremento de sus ganancias de cerca del 70%, respecto a 2007. Los beneficios para ADM, la segunda comercializadora más grande de granos, declinaron ligeramente en 2008, en parte debido a su gran volumen de inversiones en el mercado en baja de etanol de los EE.UU., pero aún así las ganancias de la empresa crecieron un 41% respecto de las registradas en 2006. Cargill, Nestlé, Monsanto, Unilever y ConAgra, manejan un valor combinado de ventas de 293 mil millones de dólares al año, mayor que el producto interno bruto de la gran mayoría de los países latinoamericanos. Empresas como Syngenta, Dupont o Cargill han anunciado beneficios multimillonarios durante 2010 por la comercialización del grano, al igual que en la crisis de 2008 las grandes multinacionales siguen logrando resultados positivos en sus balances.

Los especuladores, hoy, son quienes tienen más peso en los mercados de futuros, a pesar de que sus transacciones de compra y venta no tienen nada que ver con la oferta y la demanda real. En palabras de Mike Masters, gerente de Masters Capital Management, si en 1998 la inversión financiera con carácter especulativo en el sector agrícola era de un 25%, actualmente ésta se sitúa alrededor de un 75%. Estas transacciones se llevan a cabo en las bolsas de valores, la más importante de las cuales, a nivel mundial, como la Bolsa de Comercio de Chicago, mientras que en Europa los alimentos y las materias primas se comercializanen las Bolsas de Futuros de Londres, París, Ámsterdam y Frankfurt. Es principalmente, gracias a Goldman Sachs, es que este sector económico se ha vuelto popular para la especulación.

Los planteamientos de la Cumbre de Doja, de darle mayor libertad a los especuladores de bajar los precios de compra por un lado, destruyendo a los productores nacionales y permitiéndoles aumentar las ganancias, por medio de la eliminación de aranceles; y por otro lado, eliminar los subisidios para acabar con la endeble soberanía nacional de muchas Naciones, son un suicidio. El sólo hecho del fracaso del fracaso de esta psicópata intentona neoliberal, conocida como la Cumbre de Doha, ya debe entenderse como un avance, aunque los líderes de nuestros países, aún no tengan el coraje para implementar las políticas soberanas necesarias para salir de este problema mundial.

Por otro lado, México debe impulsar grandes proyectos de infraestructura que aseguren la llamada “soberanía alimentaria”, en medio de un entorno mundial adverso ante un escenario de guerra y crisis financiera internacional. El Movimiento Ciudadano LaRouchista y los Comités Laborales han impulsado durante décadas, incluir en la agenda nacional el Proyecto Hidráulico del Noroeste  (PHLINO) y el Proyecto Hidráulico del Golfo Norte (PHLIGON).

(Continuará).

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