Acusado de matar con aviones robot (II)

Por Benjamín Castro
En un extenso artículo el 16 de enero, Downes detalla como la afirmación de Obama de que el asesinato con drones es parte de una política de descabezamiento del más alto liderato de Al-Qaeda y el Talibán, no es más que una cubierta para una política efectiva de asesinatos masivos, dirigida a terminar con los terroristas por desgaste. Trazando un paralelo con el enfoque estadounidense en la guerra de Vietnam, Drownes documenta que los 350 ataques con drones aprobados por el Presidente Obama solo en Pakistán, dieron como resultado el asesinato de entre 2,600 y 3,400 personas, muy pocos de los cuales se puede probar que eran líderes de cualquiera de los grupos seleccionados como objetivo.
Woods recoge el mismo tema en un análisis que acompaña al artículo, publicado también el 16 de enero. Detalla el ataque con drones del 17 de marzo del 2011 sobre el pueblo de Datta Khel en Waziristan Norte, Pakistán, en el que fueron asesinados más de 40 líderes tribales. No solamente no eran Al-Qaeda ni Talibán, sino que eran líderes ancianos tribales que se estaban reuniendo para determinar como evitar ser arrastrados hacia la insurgencia al otro lado de la frontera, en Afganistán. Durante casi dos años, mintió el gobierno de Obama, alegando que los blancos eran insurgentes y que no se había asesinado a ningún inocente en ese o en cualquier otro ataque con drones. El profesor Wood resalta la política de Obama de “ataques seleccionados” o “asesinatos de grupos numerosos” en donde se ataca a sospechosos no identificados, una política que “parece violar de una manera aún más atroz el derecho internacional”.
Wood cita a Micah Zenko del Consejo de Relaciones Exteriores de Nueva York quien advierte que la política de asesinatos con drones de Obama es “insostenible” y contraproducente, orillando cada vez a más personas a unirse a los insurgentes.
Aunque ninguno de estos ataques a la política de Obama plantea explícitamente el tema de un posible enjuiciamiento político o juicio por crímenes de guerra, representan un claro indicio de que hay todo un amplio espectro de liberales de izquierda ex partidarios de Obama que se han dado cuenta que el Presidente es un peligroso asesino de masas, a quien le importa un bledo la Constitución.