Por Benjamín Castro

La amapola, el opio y la heroína que financiaron a los insurgentes y a los bancos sedientos de efectivo fueron las razones principales por las que 150,000 efectivos internacionales armadas hasta los dientes no pudieron ni siquiera hacer mella en el resurgimiento del Talibán después de casi 11 años de permanencia en Afganistán. ¿Se va a repetir esto en el norte de África? Es probable, dadas las sorprendentes similitudes entre la situación afgana después de la invasión de EU en el 2001 y la invasión francesa en Malí con ayuda británica.

Para empezar, al igual que en los 1980 cuando Occidente creo y nutrió a un grupo de terroristas fanáticos y los llamo muyahidín, con el único objetivo de derrotar las tropas invasoras soviéticas, en los últimos años Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos nutrieron una miríada de grupos terroristas para asesinar al líder de Libia, Muammar Gadafi. Estos terroristas están ahora a la cabeza de la yihad en el norte de África.

En Afganistán, después de la invasión estadounidense, creció espectacularmente la producción de amapola, opio y heroína, lo que proveyó a los bancos y a los yihadistas de dinero para combatir a las tropas de EU y la OTAN. En el norte de África, ocurre lo mismo. Sin importar que tan valientes sean estos yihadistas, se convirtieron en lo que son gracias a las miles de toneladas de cocaína colombiana y peruana que revendieron en Europa Occidental, proveyendo a los quebrados bancos europeos con efectivo.

Según un informe del Departamento de Estado de EU del 2012 sobre Malí, “en años recientes, sin embargo, los narcotraficantes extranjeros han empezado operaciones de tráfico de cocaína de Sudamérica vía Malí hacia Europa Occidental. En el 2009, un avión Boeing 727 se estrelló al aterrizar en el norte de Malí, en donde se dice que se descargó, antes de abandonar la nave, una cantidad no especificada de cocaína pero que todas las fuentes reportan como muy significativa. Malí ha sido identificado por fuentes autorizadas como uno de los países de tránsito en el occidente de África, al cual se puede rastrear hasta el 80% de la cocaína que se decomisa en Europa Occidental”. Las drogas se envían hacia la costa del Mediterráneo. Una ruta popular son los enclaves españoles de Ceuta y Melilla.

Una investigación de la agencia de control de las drogas de Estados Unidos calcula que se transportan por vía aérea hasta 2,200 libras de cocaína hacia Guinea-Bissau cada noche (!) y más llegan por vía marítima. Cerca de 50 capos de la droga de Colombia tienen su centro de operaciones en Guinea-Bissau, controlando el tráfico de cocaína y los sobornos a los militares y los políticos que la protegen, según encontró una investigación de la ONU.

Según David Malone, un cineasta de documentales y propietario del sitio electrónico GolemIV.com, hay varios bancos involucrados en el lavado de este narcodinero. Uno de estos bancos es el Ecobank, un banco panafricano con presencia en 30 países. Malone dijo que además del Ecobank, también podrían estar dentro del círculo el Renaissance Direct Investment con sede en Sudáfrica y los principales bancos españoles, BBVA y Santander.