GPS económico
Sanitarios Orión, es solo la última de las grandes empresas emblemáticas de Nuevo León, pertenecientes a las familias del otrora poderosísimo “Grupo Monterrey”. Orión fue vendida en octubre del 2011 a Grupo Urrea de Jalisco después de un largo periodo de bajas ventas y pocas ganancias y con la intención de ir, “conjuntamente” las dos empresas, sobre la quimera de las “exportaciones a los Estados Unidos y Canadá”; uno de los espejismos a los que las empresas locales se han aferrado como alternativa ante el estancamiento de la economía nacional. Pero antes de que la familia Garza Garza –no son Garza Laguera como pretenden porque sus padres Marcelo y Esperanza, tenían como primer apellido el Garza –, ya otras importantes familias habían vendido otras importantes empresas de la región que habían sucumbido a la misma dinámica de estancamiento interno y falsos booms de exportaciones, como fue el caso de Cervecería Cuauhtémoc en el 2010; IMSA y Acumuladores LTH de la familia Clariond-Reyes y Canales Clariond; o Hylsa, de la familia Garza Sada y Fernández Garza. En todos esos casos, como es todavía mas claro en el caso de Orión; las empresas enfrentaron la “competencia” de empresas extranjeras que llegaron al país bajo el amparo de los más de 44 tratados de libre comercio con que cuenta. Esta invasión de importaciones de diferentes productos se combinó con el estancamiento de más de 30 años de la economía mexicana, para destruir cualquier empresa nacional importante. Mientras esto sucedía, del extranjero venía el acecho de las grandes empresas y bancos para tratar de hacer “adquisiciones” o “fusiones”, de empresas mexicanas para apoderarse del mercado nacional o para usarlas como fuentes de mano de obra barata y bajos costos para apoyar sus exportaciones al resto del mundo. En el caso de la adquisición de Sanitarios Orión de parte de Grupo Urrea; la empresa jalicinense pensó en aumentar sus exportaciones de un 10 a 15%, de su producción, aprovechando que Orión exportaba un 35% de su producción a los Estados Unidos y Canadá. Grupo Urrea exportaba solo a centro y Sudamérica y, según dijeron sus directivos en noviembre del 2011—no esperaban que la industria de la construcción de México, su principal cliente, saliera del estancamiento que presentaba entonces. Según los dueños de Grupo Urrea, en los Estados Unidos, la industria de la construcción residencial si crecerá “por encima del PIB”, desde 2012 hasta el 2020, permitiéndole al Grupo Urrera “crecimientos de doble digito, es decir, por encima del 10% anual”. Esas mismas expectativas tenían las empresas regiomontanas hoy adquiridas por empresas extranjeras. Cervecería Cuauhtemoc realizó un fuerte ataque a los mercados de Estados Unidos, especialmente entre la población de origen mexicano, tal y como espera Grupo Urrea hacerlo ahora; sin embargo, ese proceso la llevó al endeudamiento y finalmente a ser “adquirido”, por Heineken. Lo misma historia se puede contar en todos los demás casos de empresas hoy desaparecidas y luchando por sobrevivir como es el caso de Vitro o Cemex, que buscaron, afanosamente, convertirse en grandes exportadores, debido al colapso de la economía nacional y adquirieron grandes deudas para ese propósito, quedándose al final con esas enormes deudas y sin ventas, o sin ventas suficientes para pagar.
Este proceso de ventas de empresas emblemáticas, algunas con más de 100 años de antigüedad, ha ocurrido, en la mayoría de los casos, después de la muerte de los patriarcas y más viejos directivos de las empresas. Así como Cervecería Cuauhtémoc se vendió después de la muerte de Eugenio Garza Laguera; la venta de Orión se realizó también después de la muerte de su hermano Marcelo propietario de ésta, quien muriera 3 meses después que el primero. Hoy, los hijos de esos empresarios son relegados y hasta expulsados de esas empresas, al mismo tiempo que su poderío y riqueza se ve mermada. De ahí provienen los conflictos que hoy presenciamos, especialmente en la familia Garza Laguera y sus ramificaciones en donde han ocurrido grandes escándalos desde que Javier Garza Sepúlveda, fue despojado de sus acciones en el Grupo FEMSA por allá en los años 80s.