Por Benjamín Castro
Ya aparecieron por ahí, los reportes que indican que a PEMEX se le ha venido destruyendo desde adentro. Y no nos referimos a la explosión de este jueves que voló dos o tres pisos de la Torre B, del complejo de edificios de la paraestatal en la colonia Verónica Anzures del Distrito Federal.
Nos referimos al hecho de  que ya se reporta que la Secretaría de Hacienda, del 2008 hasta la fecha, le había negado a la empresa recursos para modernizar su sistema de seguridad contra incendios.
También algunos lideres del sindicato de PEMEX sostienen que en el Edificio B, efectivamente, había calderas que alimentaban el sistema de aire acondicionando y que tenían necesidad de mantenimiento cuando menos desde hace 5 años y no se le había  aplicado.
Podemos  enumerar una serie de accidentes en otras instalaciones de PEMEX, debidos también a la falta de mantenimiento o, lo que es peor; a la contratación de empresas que cobran por hacer el mantenimiento que PEMEX puede hacerlo pero a precios más bajos, aunque facturado mas caro.
Con estas medidas, mas el hecho de que los recursos de PEMEX, sus ingresos y utilidades;  son acaparados por la Secretaría de Hacienda, para sostener el pago de la deuda externa y  las garantías financieras que demandan los especuladores a quienes se les ha entregado el país en las últimas tres décadas. Los recursos de PEMEX, en mas de un 90%, se van a alimentar las “reservas internacionales”, o las diferentes maniobras financieras del gobierno en turno, antes que a el mantenimiento o la expansión de la empresa.  Con estas políticas se destruye a PEMEX desde adentro, preparando el camino a la privatización.