Por Benjamin Castro
Lo que gente como el Dr. Agustín Carstens construyeron, durante estas ultimas décadas, se esta derrumbando y ellos lo saben. Lo sabe  Pedro Aspe, Francisco Gil Díaz, Guillermo Ortiz o José Ángel Gurria.  Quiza Ernesto Cordero no lo perciba, porque es mucho más ingenuo –para no usar otro término  más fuerte–.   Todos ellos tienen  información, por ejemplo, del estado de la banca, o de los principales bancos globales, los llamados “bancos sistémicos”. Saben que algunos como Santander, HSBC, Citiban, JP Morgan-Chase, etc, no van a llegar muy lejos, aun con las inyecciones de dinero continuas que hace el gobierno de Barack Obama y los gobiernos europeos.  Saben de esto, porque simplemente tienen los números, los cuales ya no son un misterio. Recientemente, un académico de Bruselas, destapo que la deuda soberana de todos los países europeos, es de apenas 3.5 billones (trillones) de dólares,  y que la deuda de los bancos es de mas de 9 de esos billones.  ¿De donde van a sacar dinero los gobiernos y el Banco Central Europeo para pagar una deuda tres veces mayor que la de esos países?.  Los bancos están definitivamente en bancarrota.  Ese es un aspecto de la crisis global que la gente como Carstens conoce. No sabe porque ocurrió, nunca se lo espero;  pero sabe que ya ha ocurrido y tiene los datos.   Por eso esta asustado y seguramente la preocupa el candor y la ingenuidad con la que esta pensado Luis Videgaray, el actual, secretario de hacienda y estratega económico del gobierno de Enrique Peña Nieto, quien esta calculando que el derrumbe de Europa y de Estados Unidos con todo y sus bancos, habrá de beneficiar a México. Igualito pensaba Felipe Calderón y Ernesto Cordero.