GPS económico 7 de febrero:-

Ingenieros y actuarios especializados en el tema, consultados por GPS económico, advierten que desarrollar obras de infraestructura vial en el área metropolitana de Monterrey u otras partes del estado;  bajo el esquema de “concesiones” a largo plazo, podría desembocar en una crisis similar a la que condujo a nivela nacional al “rescate carretero” de los años 90s.  Las obras de ese tipo deben continuar como se plantea con la Línea 3 del Metro o la Ecovia en Avenida Lincoln, y no como sugiere la alcaldesa Margarita  Arellanes que se construya, a un costo de varios miles de millones de pesos un segundo piso “ de peaje” ,  en Avenida Gonzalitos”.  La alcaldesa declaró que su gobierno tiene pensado “arriesgarse” en ese tipo de esquemas, y que  incluso, en otros momentos, otros funcionarios han hablado de un “anillo intermedio de peaje” completo, una via por lo que podrían circular todos aquellos que tuvieran los recursos para pagar, varias veces al día según sea necesario, la entrada a esas vías de circulación.  Los expertos hacen notar que podría suceder lo que ya ocurrió con las carreteras de peaje que existen en nuestro país, y pusieron como ejemplo la carretera Monterrey-Laredo  — la mas cara del mundo, puesto que tiene un costo de alrededor de 16 dólares — por transitar en un tramo de menos de 150 kilómetros.  En el caso de área metropolitana de Monterrey, las avenidas como Gonzalitos, Constitución, Morones Prieto, Díaz Ordás, Barragán, Miguel Alemán, Colon, Madero, Félix u Gómez etc, son utilizadas por vehículos particulares pero también por un gran numero de camiones o camionetas que pertenecen a empresas diversas, ya sea comerciales , talleres  de oficinas que  realizan recorridos diversos, varias veces al día por esas arterias. De tal forma que el pago de un “anillo de peaje”, aunque agilizaría probablemente sus traslados, entraría formar parte de los costos de producción o de operación de cualquier empresa y, dado los aumentos constantes de la gasolina  –ahora mayores cada mes—y seguramente las empresas evitarían utilizar ese tipo de vías de peaje. En poco tiempo, las empresas que lo construyeron y sus acreedores empezarían a aumentar las cuotas del peaje  para compensar la baja utilización o  ventas, lo cual a su vez ahuyentaría mas a los usuarios, y finalmente, exigirían un “rescate” al gobierno, por sus bajas ganancias y perdidas.   Para cualquier gobierno, señalan los expertos, es mucho mejor recurrir a una esquema de financiamiento propio,  buscando esquemas innovadores como la emisión de “bonos de infraestructura”, que compren los ciudadanos y las empresas y que sean deducibles de impuestos o con intereses bajos como los que la banco otorga a los ahorradores mas un medio punto porcentuales. con lo cual la obra reduciría sus costos hasta en un 50% al no tener que recurrir al crédito bancario privado. El uso multitudinario de esas vías, mas los empleos y contratos que generaría su construcción y mantenimiento, generaría los suficientes impuestos específicos para el municipio y el gobierno estatal, impuestos que podrían cobrarse “dando y dando”, es decir, en la medida que la obra avance y la ciudadanía pueda constatarlo. . Las emisiones de bonos podrían ser al mismo ritmo del avance de la obra y promovidos como cooperación para la realización de esos proyectos.   El principio a utilizarse es que no es necesario otorgar grandes ganancias a bancos y empresas constructoras, cuando esas ganancias deben “exprimírseles” a   la ciudadanía, por la vía del cobro de peajes.   Es mejor que esta participe en la realización de estas obras y con aportación de muy bajo monto y generalizada o invirtiendo sus ahorros y recibiendo un interés que la banca no les otorga por ellos.  Estos bonos,  junto con las participaciones del gobierno federal y del gobierno del estado permitirían financiar la obra rápidamente y a bajo costo, sin los costos tan onerosos del financiamiento bancario y las facturaciones de las empresas privadas.