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Expreso del Progreso

El diario escrito desde la perspectiva del porvenir

mes

septiembre 2013

Lo que calla Roger Bartra

(Transcribimos aquí un fragmento del capítulo: “Introducción.
Maestros y Nación”, del libro “Cero en Conducta”, de Luis
Hernández Navarro”).

Hace casi 32 años nació la Coordinadora Nacional de
Trabajadores de la Educación. El encuentro fundacional se
efectuó en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, los días 17 y 18 de di-
ciembre de 1979.
La CNTE se formó promovida por vigorosos movimien-
tos regionales de maestros en Chiapas, Tabasco, la Montaña de
Guerrero y La Laguna. Demandó un aumento salarial de 30 por
ciento, rezonificación por vida cara y democracia sindical. No
fue producto de la iniciativa de algún partido o grupo político.
De hecho, las corrientes sindicales que actuaban en el
interior del sindicato, incluyendo algunas con muchos años de
actividad, quedaron relegadas ante el vertiginoso empuje de
los profesores de base. Su nacimiento permitió que esas lu-
chas locales rompieran su aislamiento, extendieran la protesta
a otros estados y se proyectaran a nivel nacional.
La Coordinadora expresaba la contradicción existente
entre un aparato sindical esclerotizado y vertical y una base
social más informada y politizada. Reflejaba la existencia de
un nuevo magisterio más escolarizado. Evidenciaba la para-
doja de una actividad que en el pasado se consideró un apos-
tolado, pero que en el presente era considerada un mero tra-
bajo para ganarse la vida, instrumento de ascenso social cada
vez más insuficiente.
Su nacimiento mostró un cambio de conciencia en el
magisterio. Todavía en febrero de 1980, un educador de la ciu-
dad de México decía: “Los únicos culpables de todo lo que nos
pasa somos nosotros por dejados. Nos obligan a ir a un desfile
y nos dicen: al que vaya le vamos a dar un diploma, ¿no? ¿Para
qué nos sirve un diploma? Para nada, pero vamos al desfile”.
En la formación de la CNTE fueron muy activos gran
cantidad de maestros bilingües, profesores de origen indíge-
na. También los trabajadores de la educación que laboraban
en zonas donde existen fuertes cacicazgos o lucha campesina.
A lo largo de la lucha el movimiento ha construido
formas de organización distintas a las del sindicalismo tra-
dicional. No ha hecho depender su poder real de la legalidad
estatutaria, sino de su capacidad de movilización. Los comités
de lucha, los consejos centrales, las comisiones coordinado-
ras, las brigadas fueron, desde su origen, organismos político-
sindicales de representación directa. La movilización y par-
ticipación de los maestros han sido posibles gracias a ellos.
Ellos demuestran su voluntad de hacerse cargo de su propia
lucha, sin intermediarios y sin depositar el futuro del movi-
miento en “lúcidas” vanguardias.
Los movimientos que integran la Coordinadora man-
tienen su autonomía táctica regional. Eslabonan acciones na-
cionales con base en puntos de acuerdo, potenciando la rela-
ción de luchas desde abajo. Sus dirigentes se renuevan regu-
larmente y quienes ocupan puestos de representación sindical
regresan a sus salones de clase a trabajar.
La Coordinadora se definió a sí misma como una fuerza
democrática e independiente que luchaba dentro del SNTE, cla-
ramente diferenciada de Vanguardia Revolucionaria y los parti-
dos políticos. Era una fuerza formada por los maestros de base.
Dominabala dirección gremial desde 1972 Vanguardia
Revolucionaria. Su dirigente, Carlos Jonguitud Barrios, con-
trolaba el sindicato con mano de hierro, grupos de golpeado-
res y un sistema de canonjías a sus incondicionales, entre las
que se encontraban las dobles plazas, las licencias sindicales
con goce de sueldo, los créditos y los programas de vivienda.
El SNTE formaba parte del PRI.
Gobernaba el país José López Portillo. La propaganda
oficial anunciaba que México nadaba en petróleo y se debía
preparar para “administrar la abundancia”. Pero los salarios
de los trabajadores de la educación eran raquíticos y la infla-
ción en los estados donde se explotaba el oro negro los hacían
aún más precarios. “País petrolero, maestro sin dinero”, co-
reaban los mentores en sus protestas.
Se acababa de aprobar una reforma política que lega-
lizó al Partido Comunista. Los maestros pertenecientes a gru-
pos más radicales temían que esa legalización implicara que,
a partir de ese momento, la lucha social se rigiera por criterios
parlamentarios, dando al partido y a sus aliados el monopolio
de la interlocución de la lucha reivindicativa.
En 1979, la insurgencia obrera de los años 70 había
sido derrotada. La inmensa mayoría de las tendencias sindi-
cales democráticas que actuaban en el interior de los grandes
sindicatos nacionales habían fracasado en su intento de re-
mover a los líderes venales. Así había pasado con los electri-
cistas y los metalúrgicos. El entorno gremial en el que la CNTE
desplegaba su lucha era desfavorable.
Han pasado 31 años desde entonces. Han gobernado
al país seis presidentes de la República, de dos partidos dife-
rentes. Una y otra vez, mandatarios y funcionarios en turno,
aliados con los charros sindicales, han tratado de acabar con
la Coordinadora. Más de 150 militantes suyos han sido asesi-
nados, o han sido víctimas de desapariciones forzadas; mu-
chos más han sido encarcelados o despedidos. Pero no han
podido acabar con ella: el movimiento sigue firme. Con altas
y bajas, transformándose y reinventándose en el camino, la
CNTE ha sobrevivido y se conserva como una poderosa orga-
nización político-sindical.
En muchos lugares las organizaciones que la integran
son una formidable escuela de democracia y ciudadanía. Son
una isla de honestidad en el mar de corrupción del sindica-
lismo nacional y una fuerza anticorporativa. Reivindican la
dignidad del magisterio. Cuando han ganado las secciones
sindicales del SNTE, su gestión ha sido, en lo esencial, trans-
parente. En algunos estados se han convertido en sujeto pe-
dagógico alternativo.
Aunque las guerrillas ligadas al campo de los años se-
senta se formaron frecuentemente con educadores rurales,
durante la década de los 70, muchos mentores de izquierda
sentían una especie de desprecio hacia los maestros de base.
“Es que no son obreros”, afirmaban. De esa manera decían
que no eran sujetos revolucionarios, sino, a lo sumo, compa-
ñeros de viaje de la causa proletaria.
Hoy, en cambio, son muchos los trabajadores de la
educación que, además de hacer sindicalismo, están involu-
crados en luchas de resistencia social en organizaciones re-
volucionarias y en partidos políticos progresistas. Es común
encontrar profesores como asesores de asociaciones campe-
sinas, representantes en puestos de elección popular y diri-
gentes partidarios.
En el camino, una parte de sus dirigentes han formado,
dirigido o asesorado organizaciones urbano populares y cam-
pesinas. Los maestros democráticos siguen comportándose,
en las zonas rurales, como intelectuales orgánicos del cam-
pesinado. Otros se han incorporado a los principales partidos
de izquierda. Unos cuantos han sido diputados y funcionarios
públicos. Su compromiso, constancia y paciencia con la causa
democrática y popular son asombrosos. La lucha de muchos
sectores subalternos en el país sería incomprensible si no se
contempla en su análisis el papel que han desempeñado en
ellas los trabajadores democráticos de la educación.
Una parte muyimportante delos organizadores popu-
lares de base y de los promotores de la resistencia a la devas-
tación ambiental, son maestros democráticos integrantes de
la CNTE. En estados como Oaxaca (y parcialmente Michoacán)
sus redes asociativas se han convertido en el punto donde se
concentran las contradicciones sociales, en el eje estructura-
dor del movimiento popular, en los agentes que han ayudado
a construir una trama social diferente.
A lo largo de los últimos años la CNTE ha desempeña-
do un papel central en la resistencia contra la Ley del ISSSTE y
en el rechazo a la Alianza por la Calidad de la Educación. Sus
integrantes fueron la columna vertebral en la oleada de ampa-
ros contra la reforma y para boicotear la afiliación al sistema
de pensiones privado. Desde siempre han estado en primera
línea en la defensa de la educación pública y el normalismo.
Pero no todo es miel sobre hojuelas. Algunos de ellos
han sido cooptados, sobre todo a partir de 1989, por Elba
Esther Gordillo. Otros han traicionado a sus compañeros y se
han convertido en todo aquello contra lo que siempre lucha-
ron. Algunos más hasta se volvieron paramilitares. Así suce-
dió con Solidaridad Campesino Magisterial, de Chiapas.
Aún así, a 31 años de formada, la Coordinadora está
más viva que nunca. Ha superado la prueba del tiempo. Cuen-
ta con una dirección estable y objetivos de lucha claros.
Magisterio y cambio
Entre diciembre de 1979, (fecha en que se fundó la
CNTE), y abril de 2011 (fecha de terminación de este libro),
han pasado muchas cosas en el magisterio nacional. La prensa
nacional ha dado cuenta de algunas de esas transformacio-
nes, pero sólo de unas cuantas. El profundo cambio que se ha
operado en el gremio supera, con mucho, las pequeñas notas
periodísticas que dan cuenta de sus paros, manifestaciones y
de los dislates de Elba Esther Gordillo.
En las poco más de tres décadas recientes el peso de
los trabajadores de la educación pública en la sociedad ha
disminuido; la imagen del maestro en la opinión pública se
ha deteriorado; la profesión magisterial se ha precarizado, al
tiempo que han sido registrados más de un par de docenas de
sindicatos independientes en varias entidades del país. Iró-
nicamente, la fuerza que ha adquirido el cacicazgo del SNTE
quizá es mayor de la que tuvo en su mejor momento Carlos
Jonguitud Barrios.
En 1979 la docencia había perdido mucho del lustre
que mostró durante el cardenismo, pero era aún una actividad
valorada socialmente. Los profesores de primaria en zonas
rurales seguían siendo los intelectuales orgánicos campesinos
(o, en algunos casos, sus caciques). Una parte de los docentes
urbanos habían adquirido doble plaza, con lo que sus ingre-
sos se habían estabilizado. En muy distintos niveles, la buro-
cracia política tenía en ellos un semillero de cuadros.
Casi treinta y dos años más tarde, la imagen de los
mentores y la educación pública han sido fuertemente ero-
sionadas por una feroz campaña de la derecha empresarial.
Los maestros (aseguran los
think tanks
conservadores y sus
medios de comunicación) son flojos, privilegiados, conflicti-
vos, burros, pendencieros, corruptos, e, incluso, violadores de
niños. La educación pública, afirman, es un desastre.
La divulgación de esta imagen ha sido facilitada por el
liderazgo nacional del sindicato. La información publicada so-
bre los cruceros de lujo con destinos exóticos en los que los
dirigentes gremiales afines a Elba Esther Gordillo se embarcan;
los cursos de capacitación sindical en Estados Unidos, a los que
asisten los miles de comisionados que hacen política para
la
maestra,
sin olvidar

las rifas de camionetas Hummer (por citar
sólo algunas notas informativas), han ayudado a forjar la le-
yenda negra de un magisterio lleno de privilegios. Poco importa
que los cientos de miles de docentes que diariamente deben
esforzarse para salir adelante sean ajenos a esas prebendas.
Si en el pasado los matrimonios entre maestros per-
mitían que la suma de sus ingresos alcanzara para mantener
el hogar, en el presente los salarios obtenidos están muy le-
jos de ser suficientes para sobrevivir. Para subsistir, muchos
profesores deben conseguir otros trabajos fuera de la escuela.
Como hacen muchos otros mexicanos, los maestros manejan
taxis, venden perfumería o se dedican al comercio informal.
Quienes han estudiado otras profesiones (y no son pocos) di-
fícilmente consiguen un empleo acorde a su preparación pro-
fesional. Abundan los que han probado fortuna emigrando a
Estados Unidos como indocumentados.
Hace poco más de tres décadas el diagnóstico oficial
asociaba el bajo nivel educativo con un esquema centraliza-
do de impartición de la instrucción pública, hasta el extremo
de equiparar automáticamente descentralización educativa
con mejoramiento de la educación. Asimismo, relacionaba la
existencia de un sindicato nacional con los bajos niveles de
aprovechamiento escolar. Casi treinta y dos años después, la
descentralización educativa es un hecho y sus resultados son
un rotundo fracaso. Por supuesto, ninguno de los tecnócratas
que la impulsó ha tenido que rendir cuentas de este desca-
labro. Ellos mismos, o sus herederos, son quienes ahora, con
los mismos argumentos del pasado, impugnan la educación
pública en nombre de la calidad.
Durante todos estos años, la Coordinadora ha desem-
peñado un papel fundamental en la formación de un maestro
que retoma las mejores tradiciones de la escuela rural mexi-
cana: la educación socialista y el cardenismo. Sus integrantes
han promovido la democratización del país desde abajo, el
impulso a una educación alternativa, la formación de organi-
zaciones populares, la resistencia al neoliberalismo, la defensa
de la educación pública y la lucha por la liberación nacional.
Poco a poco los maestros democráticos han comen-
zado a cuestionarse la función social de su trabajo. De la lu-
cha por sus demandas más sentidas, de la solidaridad hacia
otros contingentes en conflicto, han pasado a preocuparse de
su materia de trabajo. La transición no es sencilla: de alguna
manera implica el cuestionamiento profundo de sus peque-
ños privilegios. La subversión de la actividad docente implica
que los maestros se conviertan en alumnos.
Muchos de esos trabajadores de la educación enseñan
en condiciones muy difíciles a hijos de familias divididas por
la migración, quienes sólo esperan llegar a jóvenes para irse al
otro lado de la frontera; a niños que no se presentan en el aula
la mitad del año porque deben ayudar a sus padres en los cam-
pos de trabajo en otros estados o dedicarse a las labores agrí-
colas; a muchachos con el estómago invariablemente vacío.
Dentro de la CNTE existe, desde su nacimiento, el
más amplio pluralismo. Muchas posiciones y puntos de vista
coexisten en su interior. Hace 31 años se debatía si formar un
sindicato independiente o democratizar al SNTE, si impulsar
la lucha a partir de un amplio programa o de unas cuantas
reivindicaciones centrales. Hoy se discute con intensidad si lo
adecuado es nombrar direcciones paralelas a las del sindicato
oficial, o si lo conducente es insistir en la combinación entre
lucha estatutaria y movilización de masas.
Los maestros democráticos llevan ya más de tres déca-
das caminando carreteras y acampando frente a edificios pú-
blicos. Se niegan a arriar sus banderas de lucha y a olvidar sus
muertos. Para sus enemigos merecen un cero en conducta. Sin
embargo, en las aulas y en las calles se han forjado a sí mismos.
Ellos desempeñan un papel central en la lucha por un México
distinto. Cumplen con un papel de primer orden en la genera-
ción y divulgación de un sentido ético-político alternativo hacia
las clases subalternas. A lo largo de todos estos años han sufri-
do una metamorfosis profunda. Han cambiado como gremio y
como profesionales; de paso han transformado el país.

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EDUCACIÓN DE CALIDAD, ¿ES ESTA LA PRUEBA ENLACE DE LA OECD Y EL SERVICIO PROFESIONAL DE CARRERA QUE TE VENDE EL PACTO POR MÉXICO, PRI-PAN-PRD?

La semana pasada compré un producto que costó $158.
Le di a la cajera $200 y busqué en el bolsillo $8 para evitar recibir más monedas.
La cajera tomó el dinero y se quedó mirando la máquina registradora, aparentemente sin saber que hacer.
Intenté explicarle que ella tenía que darme $50 de cambio,
pero ella no se convenció y llamó al gerente para que la ayudara.
Tenía lágrimas en sus ojos mientras que el gerente intentaba explicarle y ella aparentemente continuaba sin entender.

¿Por qué les estoy contando esto?
Porque me di cuenta de la evolución de la enseñanza desde 1950 y de las condiciones actuales que se manejan en muchas escuelas públicas y peor en las privadas, tanto en el ámbito académico como en el trato a los alumnos, (ahora los mocosos, aparte de inoperantes son “intocables”, aportando las instituciones educativas generaciones déspotas y nefastas a la sociedad)

Vean cómo fue el cambio en el área matemática, los ejemplos eran así:

1. Enseñanza de matemáticas en 1950:
Un cortador de leña vende un carro de leña por $ 100.00. El costo de producción de ese carro de leña es igual a 4/5 del precio de la venta.
¿Cuál es la ganancia?

2. Enseñanza de matemáticas en 1970:
Un cortador de leña vende un carro de leña por $ 100.00.. El costo de producción de ese carro de leña es igual al 80% del precio de la venta.
¿Cuál es la ganancia?

3. Enseñanza de matemáticas en 1980:
Un cortador de leña vende un carro de leña por $ 100.00. El costo de producción de ese carro de leña es de $ 80.00.
¿Cuál es la ganancia?

4. Enseñanza de matemáticas en 1990:
Un cortador de leña vende un carro de leña por $ 100.00. El costo de producción de ese carro de leña es de $ 80.00. Escoja la respuesta correcta que indica la ganancia:
( ) $ 20.00 ( ) $40.00 ( ) $60.00 ( ) $80.00 ( ) $100.00

5. Enseñanza de matemáticas en 2000:
Un cortador de leña vende un carro de leña por $ 100.00. El costo de producción de ese carro de leña es de $ 80.00. La ganancia es de $ 20.00.
¿Es correcto?
( ) Si ( ) No

6. Enseñanza de matemáticas en 2010:
Un cortador de leña vende un carro de leña por $ 100.00. El costo de producción de ese carro de leña es de $ 80.00. Si Ud. sabe leer coloque una X en los $ 20.00 que representan la ganancia.
( ) $ 20.00 ( ) $40.00 ( ) $60.00 ( ) $80.00 ( ) $100.00

7. Educación por competencias:
Un cortador de leña vende un carro de leña por $ 100.00. El costo de producción de ese carro de leña es de $ 80.00. Reunánse en equipos de 4 para decidir:
a) El nombre del cortador de leña. (Español)
b) Dibujen al hombre cortando la leña. (Artísticas)
c) Hagan la siguiente operacion 100-80=veint_. (Matemáticas)
d) ¿Hace bien el hombre en cortar la leña? (Ética)

8. Evaluación final
Si el alumno o alumna no pudo o no quiso realizar las actividades del punto anterior
considerar:
Asistencia, zapatos, peinado, uniforme, carpeta
(no importa si sólo trae la carpeta, sin apuntes)
¡¡No se te ocurra reprobarlo!!
porque ahora si vas a conocer a su papá y/o a su mamá,
a derechos humanos, a Mexicanos Primero, a Televisa
y hasta Loret de Mola te dedicará un programa
por ser un maestro sin calidad.

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