UCRANIA: FALSA REVOLUCIÓN, PELIGRO VERDADERO.
Por Sergio Barbosa
04 de marzo de 2014

El conflicto en Ucrania, es a la fecha el paso más peligroso y directo en la larga cadena de provocaciones que tanto Barack Obama como sus aliados británicos y la OTAN han llevado de manera sistemática en contra de Rusia, particularmente desde que el presidente Vladimir Putin llegó al poder en su primer mandato.
La raíz aparente del conflicto, fue la decisión del depuesto presidente ucraniano, Viktor Yanukóvich de renunciar a su “solicitud de membresía” con una decadente Unión Europea, en un esfuerzo por abrazar la orientación pro-rusa y volverle el carácter de alianza a la relación entre ambas naciones.
La respuesta a esta decisión no se hizo esperar. Fueron los diplomáticos y políticos americanos quienes de manera más abierta abogaron por una confrontación entre la oposición al presidente Yanukovich y las fuerzas que lo sostenían. Recordemos la intervención de la funcionaria del departamento de Estado, Victoria Nuland, quien en los días previos a la intensificación del conflicto hizo su aparición apoyando a los opositores al régimen de Yanukovich, en una señal abiertamente injerencista que contrastó mucho con el trato que autoridades estadunidenses dieron a la oposición dentro de su propio país cuando las manifestaciones del movimiento #OccupyWallStreet, por mencionar un ejemplo notable.
Pero ahora todo es mucho peor. La situación se ha agravado a tal grado que existe una amenaza significativa de que las partes involucradas, particularmente Rusia, la OTAN y los EU, se vean arrastradas a un conflicto de mayor escala, en donde se podría utilizar armamento letal e, incluso más grave, el empleo de armas nucleares, tal como advirtió el ex presidente Medvedev el año pasado en el “Foro Internacional sobre Seguridad” que se llevó a cabo en la ciudad rusa de San Petersburgo, con la presencia de delegados de muchos países, incluyendo al procurador de los Estados Unidos, Erick Holder. Ver https://www.youtube.com/watch?v=akEobyCsktY
No es la primera vez que los Estados Unidos y Rusia (antes URSS) se ven involucrados en una serie de confrontaciones y amenazas de conflictos fuera de sus fronteras; en donde miden su influencia política y su poderío militar, pero como nunca antes, el peligro de una confrontación directa, dentro de las propias líneas rusas de defensa es mayor, debido a varios factores, principalmente, la ubicación geográfica de Ucrania que tiene frontera con Rusia, y que además alberga a la flota rusa del mar negro en la península de Crimea, y por otra parte, los intentos de EU y la OTAN de establecer el “Escudo antimisiles” para según hacer frente a un ataque proveniente de Irán o Siria, pero que apunta más bien a Rusia y el cual ya está en fase de operación (Estados Unidos en días pasados embarcó a Rumania el equipo y las estructuras del primer emplazamiento de los sistemas Aegis de defensas de misiles antibalísticos).
Dentro de los factores que determinaron y aceleraron el conflicto que amenaza con extenderse, el principal de ellos se explica a partir del colapso del modelo (neoliberal) librecambista de la globalización, o lo que puede llamarse “colapso del sistema del dólar”, el cual tiene su origen en las decisiones de política monetaria del gobierno de Nixon en los años 70.
Rusia, entre un conjunto de naciones como China, la India o Argentina, ha decidido no pertenecer ni adoptar las reglas de dicho modelo, y optó más bien por una orientación contraria que le permita establecer un conjunto de políticas distintas que les ayuden a mitigar y contrarrestar los efectos de la crisis (Impulso al intervencionismo estatal, economía planificada, generación de tecnología, etc.) y para ello, renunció al tutelaje económico de instituciones insignes de la globalización, como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, así como también puso bajo control a la banca preponderantemente anglosajona (bancos de Londres y Wall Street), provocando la ira de los especuladores y financieros de “occidente”, quienes sí ejercen un control sobre gobiernos títeres, como el de Barack Obama, o como el de Peña Nieto.
A partir de dicha “rebelión”, Rusia se convirtió en el blanco principal de los especuladores y banqueros de occidente, quienes ejercieron todo su poder e influencia para someterla a través de las provocaciones militares de la OTAN y los EU. Si bien hasta hace poco el resultado de dichas provocaciones no llevaba a conflictos más allá de la periferia y área de influencia rusa, la magnitud del conflicto ucraniano toca la puerta rusa de manera directa y amenazante. Ello sin contar con la arrogante y demencial conducta de Barack Obama quien está llevando deliberadamente las cosas al límite.
Por las implicaciones mundiales, el peligro de una confrontación a mayor escala y el impacto que ello pudiera generar, la situación en Ucrania debe estudiarse y analizarse con la mayor atención en México, ya que sería un error pensar que quedamos al margen del conflicto. Nuestra cercanía y anclaje con la economía y el gobierno de Estados Unidos nos han hecho (sin nuestro consentimiento) partícipes dentro del él y por ello es nuestra responsabilidad estar informados y actuar.