Por: Juan José Mena Carrizales.

Foto: Cortesía de Xinhua.

David Cameron, el primer ministro de Reino Unido, invitó al presidente chino, Xi Jin Ping, a beber una cerveza, comer pescado frito y papas a la francesa en un “pub” británico, como símbolo mediático de las nuevas relaciones chino-británicas.

Este nuevo modelo de relaciones internacionales que encabeza china, con la cooperación de beneficio recíproco como principio, se podría resumir con la firma de acuerdos económicos calculados en 62 mil millones de dólares estadounidenses entre Londres y Beijing. En medio de la crisis del sistema financiero internacional, que ha frenado el crecimiento económico de China, y tiene contra la espada y la pared a las finanzas británicas, es que Xi Jin Ping impulsa esta política de “ganar-ganar”.

Entre los acuerdos firmados, se encuentra la construcción de una central nuclear en Hinkley Point, en el suroeste de Inglaterra, la cual creará cerca de 25 mil empleos y brindará energía a alrededor de seis millones de hogares, en la que los chinos proporcionarán aproximadamente la tercera parte de la inversión. Esto representa además la construcción en territorio británico de la primera planta de energía nuclear de diseño chino en Occidente, según informa El País.

Estos proyectos de inversión se enmarcan en el programa más amplio de China, “Una ruta, una franja”, de la construcción de un puente terrestre euroasiático que conecte con ferrocarriles de alta velocidad los extremos de Europa y Asia, que ha venido a ser llamado por Helga Zepp-LaRouche, del Instituto Schiller de Alemania como “una Nueva Ruta de la Seda”, para detonar el desarrollo económico-productivo de Europa y Asia como alternativa a la crisis financiera internacional. Países geográfica e históricamente opuestos en Eurasia, China y Reino Unido, ahora adoptan una política de negociaciones pragmáticas, pero basadas en principios, de esta forma, avanzando China en apuntalar el Yuan Renmbí como moneda de reserva internacional, transformando el sistema financiero por medio construir acuerdos de par entre Estados, pero fundamentando estos acuerdos en proyectos de economía física-productiva, como una nueva forma de entender las relaciones económicas. Y Reino Unido, por su parte, logrando modernizar su obsoleta infraestructura, destruida por los régimenes neoliberales de izquierda y derecha, desde Margaret Tatcher, incluyendo buscar la construcción de ferrocarriles modernos al norte de ese país, que por sí solos no parecería posible en medio de las turbulencias que enfrenta la City de Londres. Es decir, la inversión y el comercio, que no ocurrieron con beneficio social bajo los esquemas del libre comercio en Reino Unido, sí lo lográn bajo el esquema dirigista.

Este diálogo, entre Occidente y Oriente, no sería posible, sin embargo, sin el profundo conocimiento de la cultura clásica europea que manifiesta, el presidente, Xi Jin Ping, en su discurso en Londres, según las crónicas de Xinhua, donde manifiesta la influencia que en él tuvo Shakespeare, cuando él era un joven campesino en la zona rural pobre del noroeste de China a causa de que su padre era un preso político: “En el árido loes de Shaanxi cuando era joven, a menudo meditaba sobre la pregunta de ‘ser o no ser’ “. Y continúa el presidente del país que actualmente tiene el mayor número de habitantes del planeta y la primera economía comercial del mundo: “Finalmente, decidí que debía dedicarme a servir a mi país y a mi pueblo”.

¿Qué implicaciones tiene esta nueva política internacional para México? Como dice el editor de Xinhua, Zhang Minyu, en un artículo que sintetiza lo acontecido en esta gira que inaugura esta Era Dorada: “Entre países, pueblos y personas, tal vez sólo una canción, una película, un vaso de cerveza, un partido de fútbol es la distancia”. Y concluye citando a Leibniz: “Intercambiemos nuestros talentos,para mantener encendida en forma conjunta la lámpara de la sabiduría”.

Y para los que se quedaron con la duda, la cerveza que bebieron Cameron y Xi fue de la marca Greene King IPA.