Escrito por Benjamin Castro. Publicado en Para Entender la Noticia

En un artículo publicado el 28 de enero en el noticiero Bloomberg News se examina el apalancamiento en exceso de compañías estadounidenses y europeas, así como la montaña de deudas que consumen sus ganancias, con el título “La resaca de $29 billones en deuda corporativa”.

El informe aparece en el momento en que una de las compañía mineras y de bienes básicos más grande del mundo, Freeport-McMoRan sufrió una degradación de su deuda en cuatro grados de calificación hasta alcanzar el rango de chatarra, por la firma calificadora Moody’s Investor Service. Las acciones de la compañía se desplomaron en un 80% el año pasado. Le va a ser difícil a Freeport mantenerse solvente sin una calificación de grado de inversión; ellos, Glencore, Trafigura y las demás compañías gigantes de bienes básicos necesitan muchos préstamos y también tienen que garantizar préstamos para las compañías que son sus clientes. En cuanto a Freeport, también incluye sus negociaciones cada vez más difíciles con Indonesia (de cuyas minas obtiene el 15% de sus ingresos globales) en donde Freeport está tratando de vender parte de sus operaciones a Indonesia a un precio inflado.

Las deudas de “compañías globales calificadas por Standard & Poor fueron tres veces más grandes que las ganancias antes de los intereses, impuestos, depreciación y amortizaciones en el 2015, la mayor diferencia que se haya registrado desde el 2003 y hasta 2.8 veces más que el año anterior”, según S&P. La deuda total de las compañías chinas enlistadas también alcanzó un nivel record reciente, aunque solo el nivel más alto en tres años y no es superior a los niveles del crac bancario del 2008.

En esencia: una tercera parte de todas las compañías enlistadas en S&P a nivel internacional no han podido obtener las suficientes ganancias como para cubrir el servicio de su deuda.

La situación de la deuda está vinculada a la caída imparable en los parámetros de las economías físicas del sector trasatlántico desde el 2011: manufacturas, empleos que producen bienes, exportaciones, órdenes de transporte carretero, transporte oceánico, fletes aéreos, maquinaria agrícola y de otro tipo (la tragedia de la Caterpillar), el total de transporte de carga, etc.

La última señal de la contracción física fue el informe sobre las órdenes de bienes duraderos en diciembre dado a conocer por el Departamento de Comercio de EU, que mostró una caída grande del 5.1% en las órdenes que disminuyeron durante la mayor parte del 2015. El informe adicional que se considera representa las inversiones de capital de las empresas (-es decir, bienes durables no relacionados a lo militar o aviación) tiene una caída de 4.3% y su contracción en noviembre sufrió un aumento de -1.1 %.

Bloomberg cita a un economista de Société Générale en Nueva York sobre los bienes básicos, quien señaló que “es un informe miserable en todas las categorías. Es un reflejo de lo que está sucediendo en las industrias dependientes del petróleo o cualquier otra que dependa de actividad en el exterior; sus actividades se están desplomando”.