Por: Juan José Mena Carrizales.

La baja del precio del petróleo a nivel internacional no sólo es la guerra económica contra Rusia y Venezuela, entre otras naciones, sino que también es el oportunismo de sanguijuela para que los fondos de inversión internacional tomen ofertas de remate en el ámbito petrolero.
Destruido ISIS, Arabia Saudita bajando su oferta de crudo, puede lograr que el precio del petróleo vuelva a subir. El fracking requiere agua y la minería también.
Cuando en México se aprueba la reforma de la Ley de Aguas va a haber estallido social porque sin obras de desalinización nuclear que generen agua potable, quitarle este recurso a las comunidades va a ser genocidio.
Simplemente el programa que lleva a cabo el Departamento de Estado en México, calculó que ya era necesaria la Ley del Estado de Excepción nazi-fascista para suprimir derechos humanos y por eso ya está en vías de ser aprobado por el Pacto por México, en caso de que por ejemplo un movimiento de tractoristas bloquee carreteras nacionales, la respuesta del PRI será violenta.
Si EPN se descompone, lo rematan con cáncer o terrorismo y entra Chong a apagar el fuego del estallido social con sus SS gendarmería. Es el modelo de dictadura turco o de extrema derecha Ucrania, que las fuerzas imperialistas están implementando.
Otra utilidad del Estado de Excepción es tomar los recursos de ahorradores ya que los derechos de crédito y patrimoniales estarían suspendidos. Como el corralito de Argentina, bajo el neoliberalismo antes de los Kirchner o el Bail-In de Chipre: el ahorrador paga la deuda financiera.
La situación sentimental de Enrique Peña Nieto es: yo opero lo que Videgaray diga, y Videgaray sirve a los fondos de inversión británicos. Si yo fuera Enrique, lo primero que haría es despedir a los generales que murmuran a mis espaldas y que cada vez respetan menos a su Supremo Comandante, para mantenerme un poco más tiempo vivo. Lo segundo es deshacerme de Videgaray.