Por Juan José Mena Carrizales.

En el mundo de los ingenuos, el pensamiento conservador se caracteriza por dedicarle el menor esfuerzo posible a la autocrítica, porque eso podría dañar a la autoestima, en vez de interpretarse como una oportunidad de mejora.

¿Dónde quedaron aquellas reuniones con Felipe Calderón para promover la postura neoconservadora en favor de la reelección, la promoción del decálogo neoliberal salinista con los ataques al Estado benefactor, en pro del libre mercado, en un mundo donde hasta el FMI ha reconocido el fracaso de este modelo?, ¿dónde quedan los cafecitos en traje sastre con Margarita Zavala, quien se presenta como independiente, pero que será instrumento del machista de su esposo para mantener en México un gobierno que le siga brindando impunidad ante los crímenes de lesa humanidad durante su sexenio?

Es tiempo de “vestirnos” de sociedad civil. Ese traje que igual se puede poner uno cuando contrata servidumbre como doña Isabel Wallace, don Claudio. X. González o don Carlos Slim.

¿Dónde están tus papeles publicados en revistas nacionales e internacionales donde analizas el fracaso del proyecto que presentó Enrique Peña Nieto en su libro de campaña: “México, la gran esperanza”, que según se presume fue mandado hacer por alguien del ITAM, tan solo para seguir promoviendo el credo del mal llamado “Consenso de Washington”? ¿Ese análisis no lo has hecho porque implicaría hacer un reconocimiento de tus propios errores promoviendo ese mismo decálogo? ¿O desvirtuar a la institución que ha servido para formar a los políticos que han construido este desastre nacional? Sí, esos políticos a quienes acusamos de corrupción. ¿Estamos contra los políticos, pero no contra los que pasaron por tus aulas y que son egresados del ITAM?

Amanecer en la fobia de que la campaña presidencial de Margarita Zavala ya está perdida, como presunta independiente, usando la propaganda mentirosa de Hillary para hablar de los problemas que enfrentan las mujeres, sin nunca haber hecho nada por cambiar esa condición, esa realidad, debe ser horrible. Debe significar que ya le fallaste al Consejo que coordinan los empresarios, quienes son solo prestanombres de aquellos círculos financieros internacionales que impulsaron las reformas que tienen hecho un caos este país.

Ya sabíamos que todo tu pensamiento neoconservador iba dirigido a que te autopromocionaras como candidata en 2018, igual que el grosero de Pedro Ferriz, como independiente. Es una democracia, tienes derechos, aunque tú misma no entiendas por tus fobias y tus filias para con los itamitas que mal gobiernan este país y a los cuales nunca criticas, que la democracia no es solo un sistema político o una estructura jurídica, sino un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo, como dice la Constitución, al cual no le han abonado absolutamente nada las mismas reformas que tú has promovido y que fueran cabildeadas por Luis Videgaray, Manlio Fabio Beltrones, y Emilio Gamboa con la mayor corrupción jamás vista en este país durante el sexenio de Enrique Peña Nieto? ¿Por qué no hablas de esa corrupción con la que se aprobaron las reformas en tus conferencias? En el mundo de los ingenuos, en 2018, tal vez alguien te crea, si sigues guardando silencio por terror a Felipe Calderón de sus crímenes. Hay quienes ya despertamos de tu discurso aletargador.

Mientras tanto me pregunto:

¿Otra vez, Denise?